Flores sí pero no así: la industria se está volviendo insostenible

Detrás de las flores de San Valentín hay una industria globalizada y contaminante. Ocho de cada diez flores frescas vienen de Colombia, Ecuador, Kenia o Países Bajos, líder del sector. Pero llegan en costosos viajes en avión, por lo que ya surgen alternativas más sostenibles de consumo local.
Desarrollo y cambio climáticoMundo
Flores sí pero no así: la industria se está volviendo insostenible
Fuente: Rantes (flickr)

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La industria floral empezó el 2023 con buen pie gracias a Miley Cyrus. En el Reino Unido, la cadena de supermercados Lidl aumentó sus ventas de flores frescas en un 52% este enero y lo atribuye al éxito de su canción Flowers. Febrero también promete con San Valentín, la fecha más importante para los comerciantes de flores: supone casi el 30% de la facturación en Estados Unidos. Las flores son uno de los regalos más populares el 14 de febrero. Por ejemplo, 650 millones de tallos de flores de Colombia llegaron el año pasado a un centenar de países de cara al día de los enamorados.

El consumo de flores también está al alza el resto del año, pero la mayoría de los países son incapaces de satisfacer su demanda interna. Por eso, la industria floral se basa en la importación. El 81% de las flores que circulan en el mercado internacional viene de los Países Bajos, Colombia, Ecuador y Kenia. Hoy, el comercio de flores cortadas mueve 29.000 millones de dólares al año, un valor que supera el PIB de Georgia o Chipre. Pero detrás de esta industria hay una historia de clase, siglos y contaminación.

Una industria impulsada por la clase media y la crisis de petróleo

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Katia Ovchinnikova

Moscú, 1997. De padres rusos y alma gallega. Estudiando IMSISS en la Universidad de Glasgow. Máster en Protección Internacional de los Derechos Humanos por la UAH y doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo por la URJC. Interés en Asia Central, democratización y derechos humanos.