El acceso a la vivienda es uno de los grandes problemas para la juventud europea. En el mercado de los alquileres, la Gran Recesión de 2008 y ahora la pandemia han hecho que algunos Gobiernos pongan su foco en el control de los precios. Alemania, Francia, Países Bajos, Suecia o Dinamarca son algunos Estados miembros de la Unión Europea que vigilan el mercado y ponen controles para que los precios no se disparen y que, gracias a ello, los ciudadanos encuentren más facilidades.
Como en otros aspectos, los países del norte de la Unión van un paso por delante del sur, donde España, Grecia o Italia no cuentan con mecanismos tan firmes para controlar los alquileres. Lejos de lo que pueda parecer, esta vigilancia no viene siempre desde la izquierda, pues ni Alemania ni Países Bajos, por ejemplo, cuentan con Ejecutivos de ese corte. Pero que el Estado actúe de guardia en este frente tampoco gusta en todas partes. De hecho, el Fondo Monetario Internacional calificó el control de precios de “ineficaz” en marzo de este año, aunque al mismo tiempo daba un toque a España y Grecia porque las clases humildes en ambos países destinan un porcentaje demasiado elevado de sus ingresos al pago del alquiler.
Una política interiorizada
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