Ingresos destinados a alquiler

El porcentaje de inquilinos que destinan más del 40% de sus ingresos al alquiler

Casi un cuarto (el 24%) de los ciudadanos de la Unión Europea que viven de alquiler destinan más del 40% de sus ingresos al mismo.
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Más de una quinta parte ―el 21%, concretamente― de los ciudadanos de la Unión Europea que viven de alquiler destinan más del 40% de sus ingresos a pagar la mensualidad al arrendador, un dato preocupante en una región donde la mayoría de la poblacion prefiere la vivienda en propiedad pero donde un tercio opta por alquilar. Suele ser una cuestión de posibilidades: la inestabilidad económica y el creciente precio de la vivienda impiden a muchos europeos comprarse una casa, empujándoles en el mejor de los casos al alquiler. En otros, la alternativa es retrasar la edad de emancipación, que en la UE ronda los veintisiete años de media.

Pero, ¿cuál es la proporción ideal de salario que se debe destinar al pago de las mensualidades? La mayoría de estudios coinciden en que no se debe superar el 30% de los ingresos, aunque algunas instituciones, como el Banco de España, elevan la cifra hasta el 35%. Esto es, si una persona percibe un salario de 1.000€ netos al mes, no debería destinar más de 350€ a pagar el alquiler.

En Estados Unidos, por otra parte, se emplea la regla de las cuarenta veces, es decir, el alquiler mensual debe suponer como mucho una cuadragésima parte del salario anual. Muchos arrendadores utilizan este límite a la hora de elegir a quién alquilan su vivienda, que en la práctica se traduce en un alquiler mensual de 400€ para una persona que gane 19.200€ al año. Otra fórmula muy recurrente es la 50/30/20, según la cual el 50% de los ingresos deben reservarse para los gastos, entre ellos la vivienda, el 30% al ocio y el 20% al ahorro.

Se utilice la regla que se utilice, destinar más del 40% de los ingresos al alquiler, el baremo que emplea Eurostat, es una losa que condiciona mucho el nivel adquisitivo. Y es un problema de difícil solución: Alemania, por ejemplo, cuenta con un sistema de regulación de precios del alquiler desde 1971, pero tiene a un 13% de sus inquilinos sobrecargados con el pago de las mensualidades y los gastos básicos asociados a la vivienda ―mantenimiento, reparaciones, agua o electricidad―. 

Las viviendas en alquiler social en el mundo

Algo similar ocurre en los Países Bajos, un país que cuenta con el catálogo de vivienda de alquiler social más amplio de Europa ―el 34% del total―pero que, entre aquellos que quedan fuera de ese esquema y se ven obligados a acudir al mercado privado, arrastra un 48% de alquilados muy castigados por los precios. De hecho, aunque los datos representados solo incluyen viviendas en alquiler a precio de mercado, es decir, sin incluir el alquiler social o a precio reducido, en el caso de Países Bajos los alquilados que tienen al Estado como casero y destinan más del 40% de sus recursos al alquiler son un 36%, una cifra que sigue siendo muy preocupante.

Sin embargo, la peor parte se la lleva Grecia, donde los inquilinos sin bonificar atados al alquiler ascienden hasta el 83%, un dato que empeoró considerablemente durante la crisis económica. En el extremo opuesto se sitúan Irlanda, Letonia y Lituania, donde tan solo cerca de uno de cada diez alquilados reservan el 40% de sus ingresos al pago de su vivienda.

Las personas que viven de alquiler o en propiedad en la Unión Europea

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1 comentario

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    SALVADOR HERRERA HERNANDEZ

    He leído varios artículos y he escuchado el podcast. Sé teoriza demasiado. He sido inquilino y arrendador, y al mismo tiempo muchos años. Una cuestión que no se ha citado y que afecta a la oferta es que la actual legislación está orientada a favorecer al inquilino en caso de conflicto. Es decir, la carga de la acción judicial recae sobre el propietario. Y no hablo de ocupación. Ahora mismo un inquilino incómodo, que pague cuando quiera o pueda, le crea muchos problemas al propietario. Si estos son fondos o profesionales o grandes tenedores no es problema pero cuando es un particular pues lo último que quiere son problemas y más con determinada edad. En términos financieros: hay demasiado riesgo para la rentabilidad que se ofrece. Y se puede pensar que una vivienda deja mucha rentabilidad y no es así. Si eres un propietario en condiciones la vivienda cuesta mucho mantener. En resumen un mal inquilino te puede amargar la vida y muchos pequeños propietarios prefieren mantenerla cerrada a ponerla en alquiler y poder verse en una situación que les supera.