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¿Qué pasaría si Estados Unidos reconociera el Sáhara como territorio marroquí?

¿Qué pasaría si Estados Unidos reconociera el Sáhara como territorio marroquí?
Fuente: elaboración propia.

Marruecos reconociendo a Israel a cambio de que Estados Unidos reconociera la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Esta posibilidad lleva años valorándose, pero la reciente exclusiva de una televisión israelí sobre posibles acercamientos entre representantes de ambos países la ha devuelto al foco de la noticia. Este sería un arreglo diplomático complejo, pero supondría un cambio histórico en dos de los conflictos más longevos del mundo: el saharaui-marroquí y el palestino-israelí.

El rumor sobre la posibilidad de que Estados Unidos reconozca el Sáhara Occidental como territorio marroquí saltó a la prensa el pasado 2 de febrero tras una exclusiva de Channel 13, una cadena de televisión israelí. Según esta exclusiva, de la que rápidamente se hicieron eco otros medios, Israel presionó a Estados Unidos para que hiciera efectivo dicho reconocimiento a cambio de que Marruecos normalice sus relaciones con el país hebreo.

Aunque esta información no deja de ser por el momento un rumor sin confirmación, sus consecuencias para Marruecos, Israel, Estados Unidos y los saharauis son interesantes de analizar. Con este arreglo, Marruecos conseguiría un apoyo fundamental para hacer valer su posición en el Sáhara Occidental, territorio que llevan reclamando desde hace más de cincuenta años. Por otro lado, el reconocimiento de un país árabe a Israel en estos momentos daría legitimidad internacional al llamado “acuerdo del siglo”, la propuesta de partición para Palestina e Israel presentada el pasado mes de enero por la Administración Trump y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

Para ampliar: “El ‘acuerdo del siglo’, Make Palestine Weak Again, Carlos Palomino en El Orden Mundial, 2020

Una proposición envenenada

Las interlocuciones públicas entre Israel y Marruecos son limitadas ya que, como la mayoría de los países árabes a excepción de Egipto y Jordania, Marruecos no reconoce oficialmente al Estado de Israel. El momento de mayor acercamiento entre ambos países se dio durante los noventa, cuando las negociaciones entre palestinos e israelíes tras la Conferencia de Paz de Madrid motivaron al rey Hasán a abrir en Rabat una oficina de enlace bilateral entre ambos países. Poco tiempo duraría esta pequeña distensión diplomática: en el año 2000, durante la segunda intifada palestina, las escasas relaciones oficiales entre Israel y Marruecos se volvieron a romper hasta hoy. Sin embargo, y pese a que Marruecos no reconoce públicamente a Israel, la relación extraoficial entre ambos ha sido constante. No es el único: muchos países árabes se han acercado a Israel en los últimos años, especialmente Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos

Según Channel 13, tras el discurso ofrecido por Netanyahu en la ONU en septiembre de 2018, el mandatario israelí y el ministro de Exteriores marroquí, Náser Bourita, se reunieron para discutir la propuesta de reconocimiento. Al parecer, tras esta reunión se abrió un canal de comunicación entre el asesor de seguridad nacional de Netanyahu, Meir Ben Shabat, y el propio Bourita, auspiciado todo ello por una pieza clave en esta historia: Yariv Elbaz, un empresario judío marroquí. Elbaz, uno de los principales minoristas de alimentos en Marruecos, ha sido también el enlace posterior con la Casa Blanca. La relación de Elbaz con el entorno de Trump empezó en mayo de 2019, durante una visita a Marruecos de Jared Kushner, asesor de la Casa Blanca para Oriente Próximo y yerno del presidente, lo que ha permitido involucrar al Gobierno estadounidense en esta propuesta.

De prosperar, este arreglo sería un tanto importante para Israel en su reconocimiento internacional. Al otro lado del acuerdo, Marruecos tiene una oportunidad única en sus ambiciones sobre el Sáhara Occidental. Rabat lleva casi cincuenta años reclamando este territorio como suyo, pero la ONU lo considera pendiente de descolonización desde que lo abandonó la antigua potencia colonial, España. Por su parte, los saharauis se aúnan políticamente bajo el paraguas de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y reclaman la autodeterminación. Con todo, mientras Israel solo obtendría beneficios de este acuerdo, Marruecos debe tener en cuenta otros factores.

Reconocimiento de Palestina en el mundo
La mayoría de los países reconocen a Palestina como Estado, y algunos de ellos no reconocen a Israel.

Al contrario que el conflicto palestino, que el mundo árabe ve como un problema compartido, la cuestión saharaui es considerada como un problema interno marroquí. El apoyo al Sáhara Occidental por parte de los países árabes es menor que en el caso palestino: la RASD solo es reconocida por seis países de la Liga Árabe, sin incluir a potencias regionales como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos o Egipto. Además, al contrario que Palestina, que sí es reconocida como Estado observador de la ONU y miembro de pleno derecho de la Liga Árabe, la RASD no es miembro de ninguna organización supranacional a excepción de la Unión Africana. En este sentido, Marruecos sabe que si la comunidad internacional sigue los pasos de Estados Unidos y comienza apoyar a la anexión marroquí del Sáhara, encontrará poca resistencia en sus vecinos árabes. 

Los problemas de Marruecos vendrían con la segunda parte del trato: reconocer al Estado israelí. A pesar de que la beligerancia árabe frente a Israel es mucho menor que en el pasado, la opinión pública de los países árabes tiende a prestar apoyo a la causa palestina, y reconocer a Israel podría poner a algunos países árabes en contra de Rabat y generar tensiones entre la propia población marroquí. 

En cualquier caso, para que este trato se produzca es imprescindible el reconocimiento por parte de Estados Unidos del Sáhara como territorio marroquí. Haciéndolo, la Administración Trump se enfrentaría a la ONU, ya que estaría negando a los saharauis el derecho a la autodeterminación que la Organización les reconoce. Aunque no sería la primera vez que Estados Unidos viola el derecho internacional recientemente: reconocer como legales los territorios palestinos anexionados por Israel o romper el acuerdo nuclear con Irán son ejemplos de que en la política exterior de Trump ningún paso es descartable.

Para ampliar: “El Sáhara Occidental, la última colonia de África”, Carlos Palomino en El Orden Mundial, 2020

Donald Trump, “el solucionador de problemas”

A pesar de su America first, Donald Trump ha hecho de la política exterior una pieza fundamental de su agenda durante sus cuatro años de mandato. Su interés por resolver asuntos históricamente complejos ha sido evidente, como prueban el acercamiento diplomático con Corea del Norte y el “acuerdo del siglo” para Israel y Palestina. Este último ha recibido fuertes críticas por su carácter partidista en favor de Israel, en línea con otras decisiones de Trump como trasladar de la embajada estadounidense a Jerusalén, clausurar la sede diplomática palestina en Washington o recortar el apoyo a la misión de la ONU de ayuda a los refugiados palestinos (UNRWA)

Durante años, el conflicto en el Sáhara Occidental ha sido un elemento de cierta tensión entre Marruecos y Estados Unidos. Los estadounidenses estuvieron presentes desde el principio: la Marcha Verde, con la que Marruecos se anexionó el Sáhara, fue orquestada entre el entonces rey de Marruecos, Hasán II, y el secretario de Estado de los Estados Unidos, Henry Kissinger. Con el fracaso marroquí en el Tribunal Internacional de Justicia, cuando Rabat intentó que el Sáhara Occidental fuera reconocido como marroquí sin éxito, y el estancamiento del conflicto, Estados Unidos parece haberse quedado a un lado. Pero Marruecos y Estados Unidos mantienen una intensa cooperación económica, diplomática y militar, y Rabat es uno de los sus socios preferentes de Washington en el mundo árabe y el continente africano. 

Además, no sería la primera vez que EE. UU. usa a Marruecos como punta de lanza en el conflicto palestino. El entonces presidente Barack Obama solicitó directamente al rey Mohamed VI en 2009 que Marruecos desempeñara un papel importante en la aproximación entre el mundo árabe e Israel. Normalmente cabría pensar que Estados Unidos no violaría el derecho internacional para apoyar a Israel solo para presumir de haber auspiciado la paz entre el Estado hebreo y los países árabes, y por el momento no ha habido ninguna declaración de la Administración Trump sobre este rumor. No obstante, la postura tomada por Trump en el conflicto palestino-israelí da pistas de hasta qué punto el presidente no tiene miedo a jugadas arriesgadas y prefiere quedarse solo en sus decisiones antes que no actuar.

Para ampliar: “¿El principio del fin a la solución de dos Estados en Palestina?”, Blas Moreno en El Orden Mundial, 2018

¿Un escenario posible?

Por el momento, ninguno de los actores implicados en este rumor ha dado un paso. A nivel interno, el único país que saldría completamentente beneficiado sería Israel, ya que Netanyahu tiene en su expansión diplomática por los países árabes un importante rédito político. No en vano el primer ministro israelí se reunió el pasado febrero en Uganda con el presidente del Consejo Soberano de Sudán, país miembro de la Liga Árabe, un organismo que niega en sus estatutos la paz, el reconocimiento y la negociación con Israel. Israel tiene además un interés especial en Marruecos, debido a que la marroquí es la nacionalidad mayoritaria de los inmigrantes que residen en el país. Si esta propuesta sale adelante, será un paso hacia la consolidación de Israel en el mundo; si no prospera, Israel tampoco perdería nada.

Por su parte, Marruecos no ha querido hacer movimientos oficiales, aunque la diplomacia marroquí se ha mostrado dubitativa con el “acuerdo del siglo”: primero lo lo elogiaron, luego lo rechazaron en la cumbre de la Liga Árabe y finalmente enviaron a Bourita a reunirse con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás. Por el momento, y como respuesta a las manifestaciones en Rabat, Marruecos sigue situándose oficialmente al lado del pueblo palestino.

Para ampliar: “El “acuerdo del siglo” de Trump para Israel y Palestina”, Daniel Rosselló en El Orden Mundial, 2019

Otros países con intereses en Marruecos también podrían verse obligados a tomar partido. Tanto España como Francia tuvieron protectorados en Marruecos en el pasado y son ahora estrechos aliados con el reino marroquí. Ninguno de los dos reconoce ni a Palestina ni a la RASD, y tendrían que elegir entre enfrentarse a un aliado como Estados Unidos o sumarse a la violación del derecho internacional del Gobierno estadounidense. Además, España es legalmente la potencia administradora del Sáhara Occidental, y por tanto recae sobre ella una gran responsabilidad en el proceso inconcluso de descolonización.

El reconocimiento estadounidense de la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental abriría una conflicto diplomático en el seno de la ONU entre los países partidarios de seguir los pasos de Washington y los contrarios. Además, es de esperar que ese movimiento viniera acompañado de la retirada de apoyo estadounidense a la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO), de la que son financiadores principales. Pese a que los avances de esta misión en los últimos años han sido mínimos, los saharauis quedarían a expensas de los marroquíes sin este sostén internacional. 

Aunque durante muchos años ha habido pocos avances en los conflictos del Sáhara y Palestina, Trump los ha vuelto a poner en el tablero. El tibio rechazo de la comunidad internacional al “acuerdo del siglo” da alas a Israel para lanzar propuestas como esta, a la vista de la poca repercusión que tiene que Estados Unidos vaya en contra del derecho internacional en favor de sus aliados. Enfrente, saharauis y palestinos están en un momento de gran debilidad diplomática y con el interés internacional en ambos conflictos bajo mínimos. 

Por todo ello, este arreglo no es descartable en un segundo mandato de Trump, a pesar de la incredulidad que podría haber causado en el pasado. Lo que publicó Channel 13 es por el momento solo un rumor, pero si algo ha demostrado el mandatario estadounidense en los últimos cuatro años es su capacidad para sorprender y romper las normas para apoyar a sus aliados.

Para ampliar: “¿Por qué la ONU sigue considerando al Sáhara Occidental una colonia española?”, en El Orden Mundial, 2019