¿Puedes presentarte a las elecciones estando imputado o en la cárcel en Estados Unidos?

Ni la Constitución estadounidense ni las leyes estatales impiden presentarse a elecciones a pesar de tener antecedentes penales, estando imputado o en prisión. Ya ha habido casos de candidatos al Congreso y a la presidencia. Donald Trump es el más reciente
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¿Puedes presentarte a las elecciones estando imputado o en la cárcel en Estados Unidos?
Donald Trump hablando en la Conferencia Política de Acción Conservadora de 2011. Fuente: Gage Skidmore (Flickr)

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Se puede ser candidato presidencial en Estados Unidos a pesar de tener antecedentes penales, estando imputado o en la cárcel. Ni la Constitución ni las leyes estatales lo impiden. El caso de Donald Trump y su imputación por el presunto pago a una actriz porno con dinero de su campaña electoral de 2016 ha abierto este debate por las implicaciones de su candidatura a las elecciones presidenciales de 2024.

No hay impedimentos y sí hay precedentes

La Constitución de Estados Unidos establece tres requisitos para ser presidente: el candidato debe tener más de 35 años, debe haber nacido en el país y debe haber residido por lo menos catorce años en él. Enfrentar cargos penales no impide lanzarse al cargo, y la única limitación es haber presidido el país durante dos mandatos de cuatro años cada uno. 

A nivel estatal tampoco hay leyes que impidan a un acusado o convicto ser candidato. Por ejemplo, el exgobernador de Louisiana, Edwin Edwards, se postuló a la Cámara de Representantes en 2014 tras haber pasado ocho años en prisión por corrupción. No obstante, hay leyes estatales que limitan el acceso a cargos públicos o de elección popular. El estado de Georgia, por ejemplo, sólo permite a una persona condenada acceder a un cargo público tras diez años del fin de su sentencia.

Trump no sería el primer candidato presidencial estadounidense con cargos criminales. Eugene Debs, líder del Partido Socialista, presentó su candidatura desde prisión en 1920 tras haber sido condenado por violar la Ley de Espionaje tras criticar la participcion de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial. Obtuvo apenas el 3,4% de los votos. Otro candidato fue Lyndon LaRouche, teórico de la conspiración condenado por fraude en 1988 y candidato en 1992 desde prisión. Obtuvo menos del 0,1% de los votos en su tercera de nueve candidaturas. En 2012, Keith Judd recibió el 41 % de los votos en las primarias de Virginia Occidental frente a Barack Obama mientras estaba condenado a diecisiete años de prisión por extorsión.

¿Qué pasa si un imputado o convicto gana las elecciones?

Ahora bien, ningún candidato ha ganado las elecciones presidenciales en Estados Unidos estando imputado o en la cárcel. En ese caso podrían darse distintos escenarios. Por ejemplo, ya en el cargo podría autoindultarse para salir de prisión. Por otro lado, la oposición podría recurrir a la 25ª Enmienda para llevar a cabo un juicio político o impeachment. Se requiere la mayoría simple de la Cámara de Representantes y dos tercios del Senado para declarar la incapacidad del presidente para ejercer el cargo.

Tres presidentes de Estados Unidos han enfrentado un juicio político, aunque ninguno fue destituido. El primero en 1868 fue Andrew Johnson, a quien la Cámara de Representantes acusó de violar la Ley de Tenencia del Cargo, que restringe el poder del presidente de destituir funcionarios sin aprobación del Senado. El segundo caso fue Bill Clinton, acusado por la Cámara en 1998 de obstrucción a la justicia y perjurio por negar su relación con Monica Lewinksy. Donald Trump ha sido el último presidente estadounidense que enfrentó un juicio político. Fue acusado dos veces: de abusar de su poder para beneficio electoral y por el asalto al Capitolio. Richard Nixon, por su parte, dimitió en 1974 por el escándalo Watergate antes de que se llevara a cabo impeachment.

No obstante, el artículo 2 de la Constitución estadounidense establece que “el presidente, el vicepresidente y los funcionarios civiles de Estados Unidos serán destituidos de sus puestos al ser acusados y declarados culpables de traición, cohecho u otros delitos y faltas graves”. Además, el artículo 3 contempla que la condena y destitución por parte del Congreso pueda impedir al presidente ser elegible para otro mandato.

Asma El Kanfoudi

Madrid, 2000. Estudiante de Relaciones Internacionales en inglés por la URJC. Apasionada de las relaciones entre la Unión Europea, Asia, el Magreb y Oriente Próximo, las migraciones, la seguridad energética y la geopolítica.