Esta funcionalidad está reservada a suscriptores. Suscríbete por solo 5€ al mes.Guardar artículo
Al menos 100.000 civiles ucranianos se han unido a las Fuerzas de Defensa Territorial, un cuerpo de voluntarios luchando contra la invasión rusa. Respondieron a la llamada del presidente Zelenski, que convocó a todos los ciudadanos dispuestos a defender el país. El Gobierno ucraniano les ha armado y entrenado, y han contribuido a defender Kiev y a recuperar otras zonas del país de la mano del Ejército regular y varios grupos paramilitares.
Antes o después esos civiles deberán entregar las armas que recibieron. Pero la historia muestra que no es fácil desarmar a una población que se siente insegura, aunque la paz dependa de ello. Colombia y Líbano lo han comprobado. Sea cual sea el resultado de la guerra, Ucrania terminará traumada y quizá también polarizada. Si además su población está armada, ese es un cóctel molotov para más violencia.
Armar a los civiles, un riesgo a largo plazo
Cuando termine la guerra, la población ucraniana arrastrará al menos tres consecuencias explosivas. Primero, estará traumatizada por un conflicto de grandes dimensiones: según Naciones Unidas, hasta el 9 de abril habían muerto al menos 1.700 civiles y se contaban casi 2.500 heridos, y más de 4,5 millones de personas habían huido del país. Además, la violencia generalizada de la guerra no viene solo del enemigo, sino que también se da entre los propios ucranianos.
Desmontando el regimiento Azov: un movimiento más allá de nazis
Segundo, Ucrania también saldrá aún más polarizada de la guerra. Antes del conflicto parte del país gravitaba hacia Rusia, mientras la mayoría lo hacía hacia Europa. Y ya existían grupos de extrema derecha y neonazis como Azov, que también han entrenado civiles y que saldrán reforzados de la contienda. En tercer lugar, esta población traumatizada y polarizada conservará las armas provistas por el Gobierno para defenderse de la invasión rusa.
Esos tres ingredientes son una receta perfecta para más violencia una vez acabado el conflicto. ...
Si quieres seguir leyendo este artículo, suscríbete a EOM. Lo que pasa en el mundo te afecta; comprenderlo es más necesario que nunca.