Esta funcionalidad está reservada a suscriptores. Suscríbete por solo 5€ al mes.Guardar artículo
Bastaron 30 pesos (el equivalente a 4 céntimos de euro) para que la población chilena saliera a las calles. Sin embargo, no han sido suficientes para regresar todo a la normalidad. Después de una semana, el sonido de los cacerolazos sigue escuchándose en distintas zonas de Santiago, y se ha extendido a más ciudades a lo largo del país. Acompañan a las cacerolas el gas de las bombas lacrimógenas, el humo de los incendios, las noticias de los saqueos y las denuncias contra la violencia que en los últimos días ha azotado a la sociedad chilena.
El detonante del conflicto fue el aumento, a principios de octubre, de la tarifa del transporte público en la capital del país, con el cual el metro de Santiago pasó de costar 800 a 830 pesos en hora punta. Los estudiantes organizaron una serie de protestas contra el alza del precio que consistían en la evasión conjunta del pago del transporte. Con la ayuda de las redes sociales y a través de hashtags como #EvasionMasivaTodoElDia, una multitud de personas de distintos sectores de la ciudad comenzaron a concentrarse en las estaciones de metro para sobrepasar los controles de acceso de forma masiva.
Gracias a las protestas, entre el 7 y el 18 de octubre se registraron cerca de 200 disturbios, y los daños en las infraestructuras alcanzaron los 500 millones de pesos. Sin embargo, no fue hasta el viernes 18 que el conflicto social estalló de forma definitiva, dando lugar a concentraciones multitudinarias, enfrentamientos violentos entre los manifestantes y las fuerzas policiales, y la quema y destrozo de infraestructuras en distintas zonas de la ciudad. Incluso después de que el presidente Sebastián Piñera diera marcha atrás al aumento de las tarifas del metro, las movilizaciones ciudadanas continuaron extendiéndose por el resto del país, haciendo oídos sordos a la declaración del estado de excepción, al despliegue de las fuerzas militares en las calles y a la aplicación de un toque de queda; medidas que no han hecho más q...
Si quieres seguir leyendo este artículo, suscríbete a EOM. Lo que pasa en el mundo te afecta; comprenderlo es más necesario que nunca.





