El Mundial de Catar es el de los underdogs, esos aspirantes por los que nadie hubiera apostado un céntimo. Y no hay underdog como la selección marroquí. Los Leones del Atlas han pasado a la historia como la primera selección africana en llegar a semifinales liderados por estrellas como su lateral Achraf Hakimi. Underdog es también Morad, buen amigo de Hakimi que, sin permiso de Rosalía, se perfila como el artista español con más streams este año. Es además el “primero [en grabar] con Biza que viene de África”, en referencia a su sesión con el famoso productor argentino.
Morad y Hakimi se criaron a quinientos kilómetros de distancia, los que separan sus natales Hospitalet de Llobregat (Barcelona) y Getafe (Madrid). Aun así, los une ser originarios de Marruecos. Trece de los veintiséis futbolistas de la selección marroquí nacieron en suelo europeo. Su inesperado éxito y los vídeos bailando en el campo con sus madres tras cada victoria les han convertido en el rostro de Marruecos en Europa. Pero la diáspora marroquí es mucho más que eso: aunque nacieron en Bélgica, Francia o España, celebran cada gol de Marruecos.
¿Quiénes son los marroquíes de la diáspora?
Uno de cada diez marroquíes vive fuera del país, cinco millones en total. El 80% de esta gran cantera potencial para la selección de fútbol reside en seis países europeos, cuatro norteños —Alemania, Bélgica, Francia y Países Bajos— y dos sureños —España e Italia—. Hasta este año, la única comunidad de origen extracomunitario que igualaba estas cifras era la turca. Hoy se suman también los más de siete millones de refugiados ucranianos recién llegados a la UE.
Los turcoalemanes, entre dos mundos enfrentados
La mayor parte de los marroquíes de Europa son binacionales: además de la marroquí, poseen la nacionalidad del país europeo en que nacieron o al que llegaron. Esta historia se repite incluso entre los hijos y nietos de migrantes, pues Marruecos considera nacional a todo aquel que descienda de al menos un p...