Por qué hacemos EOM

Por qué hacemos EOM

Puede que nos conocieras hace años o hace semanas; que nos llames El Orden Mundial, EOM, ÉOM, Orden Mundial o cualquier otra construcción extraña, o que nos leas, nos oigas en la radio, simplemente veas nuestros mapas, nos sigas en las redes o hagas todo lo anterior. Se llegue como se llegue a nuestro medio, suele haber una duda frecuente: “¿esto de EOM qué es exactamente?”.

A nosotros nos gusta definir EOM como “un medio de análisis internacional divulgativo e independiente”. Si esto te ha dejado un poco frío, lo explicamos con un poco más de detalle:

  • Somos un medio porque tenemos los elementos propios de un medio de comunicación, ya que publicamos información en varios formatos y tenemos una estructura con tareas diferenciadas y definidas.
  • Hacemos análisis porque no nos quedamos en una mera descripción de los hechos, como podría hacer el periodismo, o en un estudio concienzudo y científico, como podría hacer la academia o un think tank. Simplemente intentamos contar las claves y los porqués de lo que ocurre en el mundo.
  • Hacemos divulgación porque la finalidad de EOM es difundir el conocimiento de lo internacional de una forma clara, sencilla y rigurosa, orientada al público general, a diferencia del periodismo, orientado a la difusión de información, y el mundo académico, cuya finalidad es la generación de conocimiento científico.
  • Por último, somos independientes porque hemos apostado por un modelo económico de diversificación de ingresos que no nos haga depender de determinadas fuentes de ingresos.

EOM nació en 2012, mientras éramos estudiantes, como un simple blog desde el que podíamos explicar y a la vez aprender sobre las cuestiones que ocurrían en el mundo. Eran los años de las revueltas árabes y el cénit de la crisis financiera y económica. Pasaban muchas cosas que no se explicaban bien y que nos afectaban más de lo que pensábamos. Acercarlas al público general era una necesidad.

Además, había un factor que a menudo pasa desapercibido, pero que tenía una enorme importancia: el idioma. La mayoría de los asuntos internacionales se siguen contando hoy en inglés —y, de forma secundaria, en francés—, pero el español, un idioma con cerca de 500 millones de hablantes, carece totalmente de un medio de temas internacionales con la relevancia que pueden tener Foreign Affairs o The Economist en el mundo anglosajón. En EOM queremos ser ese medio para el público hispanohablante.

En este camino, hemos intentado distanciarnos de las lógicas mediáticas tradicionales y encontrar unos valores en los que coincidamos quienes impulsamos el proyecto y nuestros lectores. Hemos buscado ser diferentes, aunar el modelo periodístico del lenguaje asequible con el rigor y la profundidad de los think tanks; buscar esas historias y lugares que en muchos medios no se abordan por creer que no son rentables; primar el contexto, destacar los matices que pueden existir y huir del maniqueísmo de buenos y malos, que no aporta ninguna comprensión sobre los fenómenos del mundo.

En definitiva, añadir perspectiva y encontrar formatos para acercar el conocimiento de lo internacional al gran público. Los medios deben buscar de forma constante cómo mejorar la sociedad en la que se desenvuelven, sea mediante la información, la divulgación o el conocimiento científico. Eso pasa también por tratar al público de forma respetuosa, como un igual.

También hemos decidido apostar por la calidad. Es un requisito irrenunciable. En tiempos de clickbait, desinformación y copiapega de agencias, el camino —creemos— es el opuesto: menos contenido, más seleccionado, trabajado con tiempo y con un formato muy cuidado, complementado con nuestros gráficos, mapas e infografías.

Lo anterior, lógicamente, necesita una base, y esa es la independencia. O, siendo más precisos, la (in)dependencia. Nadie externo a EOM puede decirnos sobre qué se puede o no se puede escribir o hablar por un motivo muy sencillo: nuestro proyecto no depende de importantes anunciantes ni de terceros accionistas o grandes clientes. Pero sí dependemos de los suscriptores, y ahí radica la diferencia de nuestro modelo: quienes tienen el poder sobre el medio sois vosotros, por lo que nos debemos a la máxima calidad de nuestro contenido para ganarnos vuestra confianza. No podemos repetir los errores que durante tanto tiempo han cometido los medios tradicionales.

Quizá nos hayamos dado cuenta de todo esto por nuestra juventud. El equipo de EOM tiene de media 25 años, una edad que supone un salto generacional importante respecto a la que puede haber en otros medios dedicados a lo internacional. Además de ser nativos digitales —de ahí nuestra obvia apuesta por las redes sociales—, somos la primera generación que se gradúa en Relaciones Internacionales en España y, por coyuntura y mala suerte, de las que más han sufrido la crisis de 2008, con total escasez de oportunidades laborales y abocados a un modelo de precariedad.

Esta es nuestra carta de presentación. Hacemos nuestro trabajo con toda la humildad y ganas, siempre intentando comprender cómo funciona el mundo.

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