El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, insinuó que sus tropas se trasladarán a la zona para combatir contra Hezbolá tras la ofensiva de Rafah. Sin embargo, los judíos ultraortodoxos podrían acabar con su Gobierno antes.
¿Qué tienes que saber?
- Israel se prepara para una guerra contra Hezbolá. Netanyahu afirmó el domingo que las operaciones en Rafah concluirían pronto, lo que permitiría desplazar soldados al norte. Israel y Hezbolá han cruzado ataques desde octubre, desplazando a miles de personas. Tel Aviv aprobó un plan de ofensiva en Líbano la semana pasada.
- Netanyahu rechaza un alto al fuego permanente en Gaza. En una entrevista, el primer ministro israelí afirmó que sólo aceptaría un acuerdo parcial con Hamás. Es la primera vez que se opone a la propuesta impulsada por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en la ONU.
- Estados Unidos advirtió a Hezbolá de que no puede frenar a Israel si persiste la escalada. El enviado estadounidense, Amos Hochstein, viajó a Beirut la semana pasada para reducir las tensiones. Washington teme una expansión de la guerra en Gaza a escala regional.
- Netanyahu se ha cruzado con un viejo problema: los judíos ultraortodoxos. La Corte Suprema israelí dictaminó ayer el fin de su histórica exención del servicio militar, ya que la legislación que la regulaba expiró el 1 de abril. Los ultraortodoxos advirtieron en marzo de que retirarían su apoyo al Gobierno si se forzaba su reclutamiento.
Hezbolá es la milicia más poderosa del planeta. Cuenta con cerca de 30.000 combatientes y un arsenal de 150.000 cohetes y misiles. Descubre su historia en este episodio de nuestro pódcast No es el fin del mundo.

¿Por qué es importante?
- A Netanyahu le interesa expandir la guerra más allá de Gaza. El primer ministro israelí lleva tiempo buscando un conflicto a mayor escala que le permita cerrar filas a nivel interno y presionar a Estados Unidos para que refuerce su respaldo frente a Irán en Oriente Próximo.
- Una guerra con Hezbolá plantea muchos riesgos para Israel. El Ejército abriría un segundo frente sin haber logrado sus objetivos en Gaza: erradicar a Hamás y liberar a los rehenes. Además, la reducción de tropas en la Franja facilitaría el reagrupamiento de Hamás en la zona.
- Una escalada en el sur de Líbano implicaría más a Estados Unidos e Irán. Washington está buscando un alto al fuego en Gaza, pero no retirará su apoyo a Israel. Teherán ya demostró en abril que no quiere involucrarse directamente en un conflicto con Tel Aviv. Sin embargo, Hezbolá es su principal aliado en Oriente Próximo.
- La decisión del Supremo deja a Netanyahu contra las cuerdas. Los partidos ultraortodoxos son indispensables en la coalición gubernamental. Y aunque no les interesa tumbar al Ejecutivo, sus discrepancias con los socios ultraderechistas –que defienden el reclutamiento– amenazan con fracturarlo.
¿Qué cabe esperar?
- La guerra entre Israel y Hezbolá en Líbano es un escenario cada vez más probable. Los últimos ataques y la acumulación de tropas van en esa dirección. A ello se suman los incentivos de Netanyahu y la presión tanto de sus socios ultraderechistas como de los israelíes del norte.
- El traslado de tropas al norte reducirá la ofensiva de Israel en Gaza. La presencia de dos frentes ayudará a Hamás a fortalecerse. Aun con todo, es improbable que Israel acepte un alto al fuego y un plan de reconstrucción que implique ceder la administración del territorio.
- Una guerra de Israel con Hezbolá tensionará aún más sus relaciones con Estados Unidos. Sin embargo, es impensable que Washington adopte medidas contra Tel Aviv como detener su suministro de armas. De hecho, la capacidad militar de Hezbolá y la implicación de Irán le forzarán a involucrarse más junto a Israel.
- Existen muchas opciones de que la cuestión ultraortodoxa tumbe al Gobierno. Una escalada bélica en Líbano aumentará las presiones para que se materialice su reclutamiento, lo que haría que los ultraortodoxos abandonen la coalición. Pero si Netanyahu intenta promover una nueva ley que prolongue su exención, perdería el apoyo de otros aliados.

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🗳️ Elecciones presidenciales en Irán
La República Islámica elige un nuevo presidente este viernes tras la muerte de Ebrahim Raisí hace un mes.
Las tres claves:
- Irán adelantó las elecciones presidenciales por la muerte de Raisí. El expresidente falleció en un siniestro aéreo mientras regresaba de Azerbaiyán. Pertenecía a la facción dura de los clérigos conservadores y era uno de los favoritos para suceder a Alí Jamenei como líder supremo.
- El presidente es el cargo electo más importante de Irán. Es el jefe del Gobierno, pero sus competencias están muy limitadas por las del líder supremo, que controla la política exterior y el Ejército. Se encarga de la gestión interna, sobre todo de la economía.
- Mohamed Báqer Qalibaf es el gran favorito para suceder a Raisí. El actual portavoz del Parlamento no es un clérigo, sino un exmilitar. Defiende la línea conservadora y continuista de Jamenei, aunque se opone a la proliferación nuclear. Esto podría facilitar la reanudación de las conversaciones con Occidente sobre el acuerdo nuclear.
⚔️ Trump-Biden: primer cara a cara
Los dos candidatos presidenciales de Estados Unidos se miden mañana en la CNN en el primero de los dos debates previos a las elecciones de noviembre.
Las tres claves:
- Biden y Trump participarán en el primer debate de la campaña. Será la primera vez que los aspirantes de los dos grandes partidos se enfrenten antes de ser nominados en sus convenciones. También será el primer debate que no esté regulado por la Comisión de Debates Presidenciales, el órgano encargado de organizarlos.
- Los debates son importantes, pero no decisivos. Cuentan con altas audiencias, como se vio con los 73 millones de espectadores del primer debate en 2020. Además, seis de cada diez estadounidenses afirma que fueron útiles en su elección del voto. Sin embargo, en 2016, sólo un 10% lo decidió durante o inmediatamente después del debate.
- La importancia de los debates será mayor este año por dos razones. Primero, porque los dos candidatos están casi empatados en las encuestas. Y segundo, por su edad. La salud de Biden se ha convertido en uno de los temas de la campaña. El debate televisivo le permitirá disipar las dudas sobre su estado físico.






