Por qué el ataque de Estados Unidos no acabó con el programa nuclear iraní

Estados Unidos atacó por primera vez de forma directa al Irán de los ayatolás. El bombardeo dañó tres infraestructuras nucleares, pero la República Islámica tiene cómo recuperar las capacidades perdidas
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Por qué el ataque de Estados Unidos no acabó con el programa nuclear iraní
Donald Trump y J. D. Vance, presidente y vicepresidente de Estados Unidos, en la Sala de Situaciones el pasado 21 de junio de 2025 de cara al ataque a Irán. Fuente: Casa Blanca (Wikimedia Commons)

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El ataque de Estados Unidos en la noche del pasado 21 al 22 de junio contra tres instalaciones nucleares de Irán no destruyó el programa nuclear iraní, de acuerdo con una primera evaluación de la propia inteligencia estadounidense. La operación Martillo de Medianoche dañó las instalaciones de Fordo, Natanz e Isfahán, pero Irán se había preparado para un ataque que esperaba, es posible que cuente con instalaciones escondidas y mantiene el conocimiento técnico para retomar el programa nuclear.

La operación estadounidense se suma a la operación León Ascendente de Israel del pasado 13 de junio contra bases militares y nucleares iraníes, que fue respondida por Irán con drones y misiles y ha dado pie a nuevas represalias. La misión estadounidense comenzó con el despegue de los aviones de la Fuerza Aérea en Misuri. Durante el trayecto se hicieron paradas de repostaje y cambiaron la dirección de algunos cazas y misiles para desviar la atención de su verdadero objetivo. Así, lograron atacar las principales instalaciones nucleares iraníes con aviones bombarderos B2 y bombas antibúnker de hasta catorce toneladas.

El arraigado programa nuclear de Irán…

La operación estadounidense no acabó con el programa nuclear iraní por varios motivos. De entrada, distintas versiones contradicen al presidente estadounidense, Donald Trump, quien afirmó que las instalaciones iraníes de enriquecimiento de uranio habían quedado destruidas. El Pentágono coincidió en el éxito del ataque, pero distintos medios revelaron este martes 24 de junio a través de fuentes de inteligencia estadounidenses que, según una primera evaluación, el ataque no destruyó el programa nuclear iraní, sino que lo retrasó varios meses. Esto confirma lo recogido por el New York Times: el jefe del Estado Mayor había considerado prematuro asegurar el fin del programa nuclear iraní, y dos especialistas del Ejército israelí habían afirmado que pese a los daños las capacidades de Fordo no fueron destruidas por completo.

Además, hay al menos tres razones que dan cuenta de la pervivencia del programa nuclear iraní. En primer lugar, es probable que Irán esperara un ataque estadounidense y se preparara moviendo parte de su equipo fuera de Fordo. Esta instalación, ubicada bajo una montaña, es una de las principales bases de enriquecimiento de uranio de Irán y estaba fuertemente defendida. Estados Unidos la atacó con bombas antibúnker, de las que carece Israel. Sin embargo, en la evaluación israelí al ataque, unas imágenes satelitales de los días previos parecen mostrar a los iraníes trasladando uranio y parte del equipo.

En segundo lugar, es posible que Irán cuente con más instalaciones nucleares, de las cuales se desconoce su ubicación y función. Como mínimo, cuenta ubicaciones no declaradas. De hecho, el pasado 12 de junio, la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA) advertía en una resolución que Teherán no había dado las respuestas necesarias sobre el material nuclear encontrado en ubicaciones de este tipo.

En tercer lugar, aunque Israel ha matado a varios científicos encargados del programa nuclear iraní, la República Islámica aún mantiene los conocimientos técnicos necesarios para desarrollar la bomba atómica. De hecho, si bien los ataques israelíes y estadounidenses retrasarán el proyecto, también pueden ser la clave que motive a la República Islámica a potenciar su programa y producirla en cuanto recupere las capacidades óptimas. Algunos expertos habían advertido que a Irán le bastaba incluso una semana para enriquecer el uranio necesario, y tras los ataques recientes se sumarían pocos años para fabricar el arma.

… Y el pragmático ataque estadounidense 

Estados Unidos ha girado su posición desde el ataque inicial de Israel a las instalaciones militares y nucleares iraníes. Primero se desvinculó de la operación, después apoyó la defensa israelí y finalmente Trump se ha mostrado favorable a una intervención, incluso amenazando al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, y sugiriendo un cambio de régimen. Con todo, el ataque ha sido visto más como una cuestión personal de Trump que como una resolución conjunta de su Administración. De hecho, la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, ha afirmado que Irán podría fabricar armas nucleares en semanas sólo después de que Trump contradijera su testimonio anterior, en el que había asegurado lo contrario.

Este ataque muestra el pragmatismo de Trump y las contradicciones del Gobierno estadounidense. Por un lado, Trump busca demostrar fuerza contra Irán para imponer una paz en Oriente Próximo favorable a sus intereses y de paso manda un mensaje a grandes rivales como China o Rusia. Además, al intervenir de forma directa, Estados Unidos queda en posición favorable para pedirle favores a Israel, como el cese al fuego. Por otro lado, las Administraciones estadounidenses llevan más de una década buscando salir de Oriente Próximo para centrarse en China. De hecho, la mayoría de la población estadounidense es contraria a una guerra con Irán. La rechazan tanto demócratas opositores como republicanos trumpistas, que defienden el repliegue internacional de Estados Unidos y eslogan America first de la campaña de Trump.

Nerea Seijas

Madrid, 2003. Cursando el doble grado de Estudios Internacionales y Economía en la UC3M. Interesada en la geopolítica y sus efectos sociales.