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El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, también conocido por las siglas en inglés, NAFTA) fue aprobado por el Senado estadounidense en 1993 por 61 votos a favor frente a 38 en contra. El TLCAN, instado por Reagan, negociado por H. W. Bush y aprobado por Clinton, creó un nuevo canon en los acuerdos de libre comercio replicado por Estados Unidos y otros países en acuerdos futuros, creando una zona de libre comercio entre Estados Unidos, Canadá y México que eliminaba barreras comerciales y fijaba normas comunes a las tres economías. Pese a ello, el consenso de la clase política estadounidense a la hora de su ratificación era tenue —más de ciento cincuenta demócratas votaron en contra del acuerdo en la Cámara de Representantes pese a que Clinton les pidió que votaran a favor— y el debate continuaría una vez implementado al considerar muchos que el TLCAN era la principal causa de la salida de empresas de Estados Unidos y de la pérdida de empleo. Sin embargo, el consenso en torno a la necesidad de favorecer el libre comercio mediante la adopción de tratados similares continuó en las administraciones de Bush hijo, aunque en menor medida debido a las guerras de Irak y Afganistán, y de Obama, impulsor de los fallidos TTIP con la Unión Europea, y TPP en las dos orillas del Pacífico, en Asia y Latinoamérica.
No sería hasta la llegada de Trump a la Casa Blanca cuando el ya obsoleto consenso comercial del TLCAN quedaría rechazado por completo. Como candidato a presidente, Trump calificó el acuerdo como “el peor acuerdo de libre comercio jamás firmado” y aseguró que promovería su renegociación. Abriendo una guerra comercial con China, sacando a Estados Unidos del TPP en la primera semana de su mandato, aumentando aranceles y criticando supuestas prácticas abusivas de aliados como Japón o la Unión Europea, y convirtiendo a Estados Unidos en un país revisionista respecto al sistema comercial multilateral, Trump apostó por la ruptura con la política com...
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