"Solo hay un lugar donde la comunidad cristiana está creciendo en Oriente Próximo, y este es Israel”. Lo dijo el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ante cientos de cristianos sionistas en Río de Janeiro en 2018. No obstante, la coexistencia pacífica entre judíos y cristianos que pregonan los políticos israelíes está muy alejada de la realidad.
Treinta tumbas del cementerio protestante de Monte Sión en Jerusalén Este, territorio palestino ocupado ilegalmente por Israel desde 1967, fueron profanadas por judíos extremistas a principios de este año. Es solo un ejemplo entre muchos. Tras la formación del nuevo Gobierno israelí en diciembre de 2022, el más ultraderechista de la historia del país, los ataques contra la minoría cristiana, formada mayoritariamente por palestinos, se han multiplicado, alentados por el discurso de odio de los líderes radicales en el poder.
Aunque sea un colectivo menos conocido, los palestinos cristianos son una parte integral de la nación palestina y del movimiento de liberación. El auge del neofascismo israelí y las políticas de expulsión afectan a toda la población palestina y ponen en riesgo la presencia cristiana en Jerusalén.
Los cristianos, perseguidos y cada vez menos
La libertad de culto, consagrada en la declaración de independencia de 1948, está hoy amenazada en Israel. Entonces la comunidad cristiana en el territorio de la Palestina histórica suponía el 25% de la población. Para 1967, esta se había reducido hasta el 12% y ahora son quedan unas 182.000 personas, menos del 2%, incluyendo los cristianos palestinos con ciudadanía israelí. Las causas de este declive son los años de ocupación israelí, que afecta por igual a palestinos musulmanes y cristianos, pero también el auge del fundamentalismo islámico entre los palestinos y la precaria situación económica, que ha llevado a muchos a emigrar.
Desde la llegada de partidos neofascistas al parlamento, primero, y al Gobierno de Netanyahu después, los crímenes...