¿Qué tienen en común Boris Johnson, Bernie Sanders y Josep Borrell? Ideológicamente, poca cosa, pero en su juventud los tres políticos viajaron a Israel para trabajar como voluntarios en kibutz, comunidades agrícolas surgidas en el seno del socialismo sionista. Los inicios del Estado judío encarnaron para algunos la última utopía socialista. Sin embargo, hoy el Partido Laborista Israelí, heredero de la élite fundadora del país, y el resto de la izquierda luchan por sobrevivir.
Las disputas entre derecha e izquierda en Israel no se centran en cuestiones sociales o económicas, sino en su posición respecto a la ocupación de Palestina y el papel de la religión. La izquierda sionista no apoya a los colectivos vulnerables, ni es particularmente feminista ni ecologista. La exigencia de mantener Israel como un Estado-nación judío está en el centro del consenso sionista, y el laborismo es uno de sus garantes. Después de gobernar el país hasta 1977 ha sido incapaz de proponer una visión convincente para el futuro del Estado, y las últimas elecciones, las quintas en menos de cuatro años, han confirmado su caída.
Falta de propuestas y diversidad
El Partido Laborista Israelí acumula diez líderes en veinte años. Solo consiguió siete escaños en las elecciones de 2021 y ahora pasaría a cinco. La formación pacifista Meretz, a su izquierda, sumó seis escaños el año pasado y conseguiría cuatro, pero entonces decidió formar parte de la coalición de Gobierno con fuerzas de ultraderecha para poner fin al mandato de Benjamín Netanyahu tras doce años. Ante la falta de propuestas, la izquierda priorizó echar al entonces primer ministro, que ahora puede volver al poder.
https://elordenmundial.com/israel-tiene-que-decidir-no-puede-ser-una-democracia-un-estado-judio-y-controlar-toda-palestina/
La figura de Netanyahu, líder del partido derechista Likud, ha polarizado Israel entre sus admiradores y detractores. Muchos votantes de izquierda optan por un voto pragmático: apoyan a partidos que ...