Sin Merkel, ¿pactará la CDU con la extrema derecha?

La marcha de Angela Merkel, así como una derechización de la CDU si ésta pasa a la oposición, pueden traer una nueva relación con AfD. Sin embargo, es difícil que caiga el cordón sanitario a la ultraderecha, pues tiene profundas raíces históricas, se ha demostrado eficaz y cuenta con un amplio apoyo político, social y mediático en Alemania.
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Sin Merkel, ¿pactará la CDU con la extrema derecha?
Fuente: elaboración propia.

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Para entender el cordón sanitario que los partidos alemanes aplican contra la formación ultraderechista Alternativa por Alemania (AfD) basta con revisar el debate electoral celebrado el pasado 12 de septiembre. El candidato por la CDU, Armin Laschet, fue preguntado por su supuesta equidistancia entre el partido postcomunista Die Linke y AfD. Su respuesta fue tajante: con Die Linke nunca pactaría por discrepancias ideológicas, pero con AfD iría más allá: “no cooperaremos, negociaremos o pactaremos”, y haría “todo lo posible para que no vuelvan a estar en el parlamento alemán”.
Desde que la AfD se presentase por primera vez a las elecciones federales de 2013, pactar con ellos ha sido una línea roja para la CDU. Sin embargo, el consenso dentro del partido se ha ido agrietando, con cada vez más voces pidiendo un acercamiento, si no a la AfD, sí a sus votantes. A pocos días de la jubilación de Merkel, y ante una posible debacle electoral de la CDU, algunos han planteado que el aislamiento de AfD puede estar tocando su fin. Pero algo así es improbable pase lo que pase en las elecciones del próximo 26 de septiembre: el cordón sanitario forma parte de la consciencia colectiva del país y cuenta con un amplio apoyo político social y mediático. 
El consenso alemán sobre aislar a la ultraderecha 
Ya en 2013 Angela Merkel fue clara: nadie que se considerase demócrata podía “dar alas” a la ultraderecha, declaró, anunciando una política que no ha cambiado en ocho años. La canciller ha hecho del cordón sanitario su bandera, llevándola hasta sus últimas consecuencias aún cuando la AfD crecía a costa de la CDU. Es por ello que algunos han caricaturizado este bloqueo como una obsesión merkeliana, fruto de su pasado personal, su ideología y sus cálculos políticos. 
Pero los motivos para aislar a la ultraderecha en Alemania van más allá de Merkel. Forman parte de la consciencia colectiva, del nie wieder (‘nunca más’) que los alemanes se prometieron a sí mismos tras la caí...

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Guillermo Íñiguez

Madrid, 1999. Graduado en Derecho por la Universidad de Cambridge. Máster en Derecho Europeo por la London School of Economics. Stagiaire en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Escribo sobre política y sociedad alemana, instituciones comunitarias y política británica.