Se acabó ser Indiana Jones: cuando España puso fin a cazar tesoros submarinos

Se dice que el mayor museo del mundo está bajo el mar. Al incalculable valor cultural de los naufragios históricos se le suma el interés económico, que atrae a los cazatesoros. Pero su actividad se ha vuelto mucho más difícil desde la derrota de la empresa Odyssey contra España en el caso Mercedes.
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Se acabó ser Indiana Jones: cuando España puso fin a cazar tesoros submarinos
Fuente: elaboración propia con imágenes de pngegg y pixabay.

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Frente a la costa portuguesa del Algarve, cuatro fragatas españolas cargadas de monedas de oro y plata proveniente de América son atacadas por una escuadra británica. Es 5 de octubre de 1804, y el navío hispano Nuestra Señora de las Mercedes salta en mil pedazos en lo que pasaría a recordarse como la batalla del cabo de Santa María. Las versiones cuentan que los británicos alcanzaron el polvorín del barco o que su comandante prefirió auto inmolarse antes de rendirlo. En cualquier caso, su valiosa carga pareció perderse para siempre en las aguas del Atlántico.
Y así fue hasta más de dos siglos después. En 2007, la empresa estadounidense Odyssey Marine Exploration encontró y recuperó buena parte del tesoro, con un valor estimado de trescientos millones de euros. Aunque se hizo de forma poco transparente, España lo descubrió y respondió reclamando la propiedad del hallazgo. Comenzaba una nueva batalla, esta vez ante los tribunales, no solo por el tesoro de las Mercedes, sino por defender la historia y el patrimonio cultural. El caso acabó siendo un referente y su resolución en junio de 2009 marcó el declive del negocio de los cazatesoros.
Odyssey, la Mercedes y el precio de la historia
Odyssey anunció entonces haber obtenido una de las mayores colecciones de monedas hasta la fecha. Sin revelar detalles de su origen, se limitó a nombrar el hallazgo como Black Swan (‘cisne negro’). En medios circularon imágenes de la llegada del enorme cargamento de monedas a Florida. Las autoridades españolas, que ya sospechaban, acudieron a los tribunales estadounidenses para corroborar los hechos.

Del mar territorial a la zona económica exclusiva

Sabían que actuar era clave: de no presentarse, se podía entender que España abandonaba los restos y los descubridores podrían quedárselos. Ya había ocurrido con el galeón Nuestra Señora de Atocha, que el cazatesoros Mel Fisher y su compañía Treasure Salvors descubrieron en 1985. Extrajeron del pecio un...

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Victor Gratacós

Málaga, 1993. Graduado en Derecho por la Universidad de Málaga y Máster en RRII por la Universitat Ramón Llull-Blanquerna, con diploma en gestión de conflictos internacionales por la Universiteit Utrecht. Experiencia en el campo de la observación de elecciones e interesado en temas de sociedad, geopolítica, derecho y seguridad internacional.