Rusia no usará armas nucleares, pese a todas las amenazas de Putin

Putin ha vuelto a amenazar con usar armas nucleares tras los anuncios de rearme en la Unión Europea. Sin embargo, antes no lo cumplió ni siquiera cuando la derrota rusa en Ucrania parecía inminente. Un ataque provocaría el efecto contrario al deseado: una intervención occidental y la condena de China.
GeopolíticaRusia y espacio postsoviético
Rusia no usará armas nucleares, pese a todas las amenazas de Putin
Fuentes: Flickr y Wikimedia Commons

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Estados Unidos en Vietnam, Francia en Argelia o la Unión Soviética en Afganistán: varias potencias nucleares han perdido guerras, pero no por ello han usado la bomba. Cuando el presidente francés, Emmanuel Macron, comentó en febrero un hipotético despliegue de tropas de la OTAN en Ucrania, Vladímir Putin dejó ver que Rusia respondería con armas nucleares. La semana pasada repitió la amenaza de cara a su reelección presidencial. Unos documentos filtrados en el Financial Times también revelan que Moscú lleva una década contemplando escenarios para usar armas nucleares tácticas, y hay indicios de que podría lanzar un arma nuclear al espacio.
Pese a todo, Rusia no usará armas nucleares. Putin tendría que ir más allá de un ataque simbólico, pero no hasta otro tan intenso que provocara una respuesta de la OTAN. El secretario general de la Alianza ya ha advertido que esta sería “severa”. Como mínimo se reavivaría la entrega de material a Ucrania. Por ejemplo, más munición de largo alcance o los esperados aviones de combate F-16. De hecho, la Unión Europea ya ha acordado inyectar otros 5.000 millones de euros a la asistencia militar. Así, cualquier respuesta acabaría perjudicando a las fuerzas rusas.
Más costes que beneficios 
Un ataque nuclear de Rusia contra la Unión Europea o la OTAN conllevaría en últimas la destrucción de ambos bloques. Evidentemente, no le conviene a Moscú. Tampoco está claro qué ganaría el Kremlin usando armas nucleares contra Ucrania. Por ejemplo, un ataque de gran intensidad contra Kiev provocaría la intervención de la OTAN en Ucrania para eliminar a todas las tropas, tecnología e instalaciones rusas implicadas en el ataque. También se ha especulado con una operación de castigo contra la flota rusa del mar Negro, un espacio clave para Moscú que lleva queriendo controlar desde 2014. 
Lejos de forzar una capitulación, el suministro de material occidental volvería a repuntar, con los Gobiernos y la población del bloque cohesionados contra el...

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