Escucha este artículo
Hace poco más de un año, en enero de 2023, el presidente Nicolás Maduro declaró que Venezuela estaba “lista” para normalizar relaciones con Estados Unidos. Días antes, la oposición había disuelto el Gobierno interino de Juan Guaidó. Si la comunidad internacional quería trabajar con Venezuela, debía ser con su régimen. España, Francia o Portugal nombraron nuevos embajadores, y Colombia organizó una conferencia para acercar al Gobierno de Maduro a cambio de avances democráticos en Venezuela. Washington también levantó sanciones, nombró un nuevo jefe diplomático en Caracas e intercambió prisioneros con el régimen.
No ha sido el único caso. En los últimos años ha habido acercamientos con la Siria de Bashar al Asad, el régimen talibán en Afganistán o el de Corea del Norte. La geopolítica global parecía reorganizarse a raíz de la guerra de Ucrania, y las grandes capitales buscaban cerrar viejos conflictos para atender nuevos frentes. El factor común era la supervivencia de esos regímenes adversarios y la noción de que estaban allí para quedarse, sin que fuese posible hacer mucho al respecto. Sin embargo, todo ha cambiado un año después.
Regímenes parias pero estables
Suscríbete a EOM para seguir leyendo este artículo
Lo que pasa en el mundo te afecta. Comprenderlo es más necesario que nunca
Continuar
Anual · Cancela en cualquier momento