¿Qué es la gentrificación?

Desde Barcelona hasta San Francisco se han gentrificado por el turismo masivo y la presencia de grandes tecnológicas, respectivamente. Se trata de un fenómeno con gran impacto social, económico y político sobre las ciudades y sus habitantes
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¿Qué es la gentrificación?
Turistas paseando por La Rambla, en Barcelona. Fuente: Sk (Flickr)

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La gentrificación es un proceso social y urbanístico por el cual la población con menos ingresos es desplazada de la zona donde habita por otra de mayor renta. Se da principalmente en ciudades y ocurre cuando un barrio tradicionalmente pobre o degradado se revaloriza. Esto aumenta el precio de la vivienda, expulsando a la población que no puede permitirse esa subida y atrayendo a la que sí puede. Es un proceso típico de sociedades postindustriales que tiene múltiples causas, desde la mejora de la habitabilidad de un barrio hasta el turismo. Sus impactos incluyen la elitización de los centros urbanos y el aumento de la desigualdad entre sus habitantes.

Las fases de la gentrificación

La socióloga británica especializada en urbanismo Ruth Glas, acuñó el término gentrification (gentry se refiere a la alta burguesía) en 1964, al estudiar la progresiva expulsión de la población pobre en los barrios de Londres durante esas décadas. Por ello se entiende como un fenómeno propio de las sociedades posindustriales o posfordistas, es decir, aquellas en las que las ciudades han dejado de ser centros industriales, deslocalizados hacia otros puntos del planeta, para centrarse en el sector servicios. Aunque tiene distintas causas, la gentrificación suele dividirse en varias fases, adaptables a distintos contextos. 

La primera es el nacimiento de un núcleo urbano con una población de renta baja. Mientras la gente de rentas altas se concentra en la periferia de las ciudades, más tranquilas y limpias, los trabajadores de ciertas industrias o servicios se concentran en los barrios cercanos a sus lugares de trabajo. Con el tiempo, la deslocalización, la transformación de los servicios o el cierre de negocios lleva a la degradación de esos barrios, lo cual constituye la segunda fase. La tercera es la revalorización, que se puede dar por distintas causas, y que termina resultando en la gentrificación.

Los ayuntamientos pueden optar por reparar y reacondicionar esos barrios, elevando el valor de la vivienda. Además, el sector inmobiliario puede aprovechar para invertir en esas vivienda barata para luego venderla más cara. También puede que surjan nuevas industrias o servicios que atraigan a trabajadores de más nivel adquisitivo. Ejemplo de ello son San Francisco y Silicon Valley, sedes de grandes empresas tecnológicas como Google, Meta o Apple, donde la población de bajos ingresos ha sido desplazada a regiones más alejadas o, incluso, fuera de la región o del estado de California. Otro fenómeno asociado a la gentrificación es la turistificación. La vivienda de ciudades como Barcelona o Lisboa se dedica cada vez más al alquiler vacacional, que expulsa a los vecinos de los centros de interés histórico o cultural. 

Un círculo vicioso

La gentrificación tiene un gran impacto social, económico y político sobre la ciudad y sus habitantes. El principal es el deterioro de la calidad de vida de la población más pobre, forzada a abandonar sus zonas de residencia habituales por otras normalmente más alejadas, deterioradas y con menos servicios. Esto aumenta los tiempos de transporte y limita el acceso a oportunidades educativas y laborales, lo que los condena a un mayor empobrecimiento. Así, se genera un círculo vicioso: cuanto más empobrecida es una población, menos puede permitirse la vivienda y más se aleja de los centros de riqueza. La gentrificación, por tanto, contribuye a aumentar la desigualdad en las ciudades.

El efecto complementario al anterior es la elitización de las urbes. Las clases más adineradas son las que pueden permitirse vivir en ellas, por lo que terminan transformando el modelo social. Si la gentrificación va unida al turismo, este cambio es todavía más profundo, ya que los centros pasan a estar habitados por una población esporádica y no local. Esto no sólo tiene un efecto sobre la vivienda, sino también sobre los negocios y servicios de los que se proveen estos centros. Los negocios tradicionales como mercados, mercerías o tiendas de barrio pasan a ser sustituidos por tiendas de souvenirs o restaurantes más caros.

La gentrificación, por tanto, también tiene efectos políticos, ya que las demandas de los ricos son distintas que las de los pobres. El cambio de prioridades puede contribuir a que la gentrificación no sólo no se solucione, sino que se termine favoreciendo. Por todo ello, la principal solución frente a la gentrificación es la de hacer más accesible la vivienda en los centros que sufren esta tendencia. Una forma es limitar los alquileres turísticos y otra ampliar el parque de vivienda disponible, para equiparar oferta y demanda.

Alba Leiva

Madrid, 1997. Redactora en El Orden Mundial. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la Universidad Carlos III. Me interesa la política internacional, la geopolítica de los recursos, las nuevas tecnologías y la cultura.