¿Qué es el euro digital?

La transición digital ha propiciado el proyecto de un euro digital. Será un nuevo formato del euro tradicional y permitirá unificar los sistemas de pago en la eurozona
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¿Qué es el euro digital?
Símbolo del euro. Fuente: Paul Downey

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El euro digital es un proyecto del Banco Central Europeo que busca crear un medio de pago electrónico complementario al efectivo. Igual que los billetes y las monedas, el euro digital será accesible y podrá usarse en toda la eurozona. El objetivo es crear la primera opción de pago electrónico europea y dejar de depender de los sistemas internacionales de pagos con tarjetas transnacionales. Esto supondría un avance en la moneda única ya que no es otra divisa, sino un mismo euro en otro formato complementario para adaptarse a la transición digital. El proyecto se planteó en 2020, entre 2021 y 2023 se llevó a cabo una fase de investigación, y desde noviembre de 2023 está en una fase de preparación que duraría dos años.

Las ventajas del euro digital

Uno de los principales objetivos de la implantación del euro digital es su accesibilidad. Por ello, el pago con euros digitales se podrá realizar mediante tarjetas físicas o a través del teléfono móvil, con y sin conexión a internet. Además, todos los ciudadanos de la eurozona podrán disponer de euros digitales en un monedero electrónico, creado por un banco o una entidad pública que funcione de intermediaria. Todos los comercios de los países de la eurozona deberán aceptar el pago en euros digitales, los cuales se podrán usar tanto en tiendas físicas como comercios electrónicos e incluso para hacer pagos entre usuarios.

Además, el euro digital presenta ventajas para consumidores, productores e intermediarios. Para los consumidores es una opción de pago disponible en cualquier momento y lugar. Además, como producto de naturaleza pública, el euro digital será gratuito y el Eurosistema no cobrará comisiones por las operaciones realizadas en euros digitales. El euro digital también supondrá un nivel de privacidad superior al de otros métodos digitales, ya que no se identificará a las personas por sus movimientos.

En el caso de los comerciantes, el euro digital será una alternativa más barata al sistema de pagos actual, lo que les permitirá reducir costes y mejorar las condiciones financieras de las transacciones. De hecho, recibirán los pagos con euros digitales de forma instantánea y sin costes adicionales, lo que no sucede con las transferencias internacionales actuales. Además, es probable que las tasas de conversión de los negocios aumenten, en especial de los negocios que venden por internet, gracias a la sencillez del pago.

Los intermediarios, como los bancos, prestarán el servicio a los usuarios, pero también obtendrán nuevas oportunidades con el euro digital. La implantación del euro digital les permitirá llegar a toda la eurozona, aumentando su base de clientes. Además, fomentará la competencia en el mercado de las transacciones digitales, aumentando la innovación en el sector. Por otra parte, la propuesta legislativa desarrollada para regular el uso del euro digital ofrece incentivos financieros a los intermediarios por su labor distribuidora.

Entretanto, la implantación del euro digital aumentará la autonomía estratégica de Europa. Actualmente, los pagos digitales están fragmentados y los consumidores dependen de proveedores no europeos, como Visa, Mastercard o PayPal, para realizar transacciones internacionales. El euro digital unificaría el sistema de pagos en la eurozona, la cual estaría bajo gobernanza europea.

Principales dudas: seguridad, implantación y criptomonedas

La implantación del euro digital también ha generado dudas. Una de las principales es la seguridad. Por ello, el BCE ha tomado una serie de decisiones para limitar los riesgos del euro digital, a parte de la alta privacidad que caracterizará a este método de pago. La principal es la limitación de la cantidad de euros digitales a tener en las carteras. Con esto se busca mantener el euro como un depósito de valor seguro para mantener la estabilidad financiera del sistema. Además, no generarán intereses y no servirán para especular ya que no es un producto destinado a la inversión.

También hay al menos nueve países, incluyendo Francia, Alemania y Países Bajos, que muestran cierta reticencia al euro digital. La principal pega es el poder del BCE al limitar la cantidad de euros digitales en las carteras. Algunos argumentan que si el límite es demasiado elevado los ciudadanos podrían sacar su dinero de los bancos en momentos de crisis, desestabilizando aún más el sistema. Otros consideran que si el límite es demasiado bajo podría suponer una barrera a la libertad financiera de los europeos.

Por otra parte, hay quienes han comparado al futuro euro digital con las criptomonedas, pero hay muchas diferencias entre ambas. El euro digital es el mismo euro, una divisa oficial respaldada por el BCE, que vela por su estabilidad y lo emite junto con los bancos nacionales. Por tanto, el euro digital estaría regulado bajo un marco legal europeo. En cambio, las criptomonedas son activos descentralizados y más volátiles que pueden ser creadas o minadas por los usuarios. Además, las criptomonedas se usan en muchos casos como método de inversión, algo que no es posible con el euro digital ya que no genera beneficios.

Nerea Seijas

Madrid, 2003. Cursando el doble grado de Estudios Internacionales y Economía en la UC3M. Interesada en la geopolítica y sus efectos sociales.