El Marina d’Or nazi: el resort playero de Hitler para adoctrinar alemanes

Prora, un colosal resort a orillas del Báltico, fue construido por la Alemania nazi para ofrecer vacaciones asequibles a su población y como herramienta de propaganda del régimen. Nunca llegó a usarse, aunque sus ruinas se están rehabilitando, pero fue pionero en el turismo masivo de sol y playa.
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El Marina d’Or nazi: el resort playero de Hitler para adoctrinar alemanes
Fuente: elaboración propia.

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El turismo de masas es un invento moderno. Hasta el primer tercio del siglo XX, había sido un privilegio de las clases altas. Pero las reivindicaciones laborales de los trabajadores lograron un avance clave: las vacaciones pagadas. En 1936, Francia estableció el derecho a dos semanas de descanso por trabajador. Años antes, la República de Weimar alemana ya había aprobado una reforma parecida. Entonces empezaron a surgir instalaciones para alojar a toda esa población que se trasladaba a la playa o la montaña para pasar sus vacaciones por primera vez.
Las ruinas nazis de Prora representan bien esa época. Este complejo vacacional de cuatro kilómetros de longitud a orillas del Báltico, en Alemania, fue durante muchos años el más grande del mundo. Demuestra que los Estados se han valido de todas las herramientas disponibles, incluida la arquitectura, para crear una industria turística. Al promover complejos turísticos, Gobiernos democráticos como el francés buscaban satisfacer las demandas de descanso de los trabajadores. Pero cuando la Alemania nazi construyó Prora no pretendía eso: su plan era usar este resort como una enorme herramienta de propaganda vacacional. 
Vacaciones para el pueblo 
Desde su llegada al poder, la Alemania nazi buscó controlar la vida de sus ciudadanos. Con ese objetivo, el régimen creó el Kraft durch Freude (KdF, o ‘Fuerza a través de la Alegría’), un organismo público que se convirtió en la principal agencia de viajes alemana y la mayor del mundo en su época. El KdF buscaba recuperar el corazón de los trabajadores y poner las bases de una nueva clase social imbuida de orgullo alemán. Racionalizó los transportes y el alojamiento de miles de familias trabajadoras para que estas pudieran viajar, conocer Alemania y forjar así un espíritu nacional. 
También se buscaba acallar las críticas al régimen y dar a la población una ilusión de justicia social. La recuperación económica y el programa político nazi exigían que la industria creci...

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David García-Asenjo

Madrid, 1975. Arquitecto por la ETSAM (2002) y doctor en Proyectos Arquitectónicos Avanzados por la UPM (2016). Profesor asociado en la URJC. Colaboro como divulgador de arquitectura contemporánea en varios medios y soy parte del Territorio Comanche de Julia en la Onda. Creo que la arquitectura no se puede explicar sin las circunstancias del entorno en el que se genera.