De forma periódica, el bitcoin vive épocas de fiebre: una subida de su precio coincide con más titulares en medios, anuncios para invertir en criptodivisas o debates acalorados. Ocurrió en 2013 o 2017, cuando superó precios máximos de 1.000 y 20.000 dólares, respectivamente. Ahora que está otra vez en precios récord, incluso el magnate Elon Musk, fundador de Tesla, ha anunciado que los vehículos de su empresa ya se pueden comprar con bitcoins y declaró haber invertido en la criptomoneda.
Con cada fiebre alcista, los libertarios que ven el bitcoin como una baza para descentralizar y despolitizar el dinero salen en su defensa. Esa devoción por las criptomonedas se debe a que no se necesita ningún Gobierno para emitirlas, y a que se contemplan como el nuevo oro o el futuro sustituto del dólar como centro del sistema financiero mundial. La criptomoneda, sin embargo, está lejos de funcionar como una moneda o un activo refugio.
Por qué el bitcoin no es un valor refugio
Pese al aumento de precio del bitcoin en la última década y a que muchas personas hayan hecho fortuna con él, ello no implica que pueda considerarse un valor seguro. En contextos de inestabilidad económica y financiera, los inversores suelen vender los activos con mayor riesgo y huir hacia los llamados valores “refugio”. Estos activos tienen un riesgo asociado muy bajo, pues su precio permanece relativamente estable ante las crisis, lo que hace que la riqueza de quien los posea no pierda valor. El oro, la plata o el dólar, entre otros, han conseguido esta función.
Precio del bitcoin desde 2017 hasta el 14 de abril de 2021. Fuente: Statista
La inestabilidad financiera del inicio de la pandemia, por ejemplo, es un contexto ideal para valorar si el bitcoin puede considerarse un valor refugio. En febrero y marzo del 2020, cuando la expansión del virus vino acompañada de una alta incertidumbre, se produjeron ventas masivas en los mercados financieros, ya que los inversores transfirieron su dinero a activos segur...