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No es el fin del mundo

Cada semana el equipo de El Orden Mundial analiza los temas que mueven la política internacional para intentar desentrañar cómo funciona el mundo.

África: la historia de una integración frustrada

África es la región con mayor cantidad de procesos de integración del mundo: más de 200 iniciativas de cooperación intergubernamental. Tiene la zona de libre comercio por número de miembros más grande del mundo, solo por detrás de la Organización Mundial de Comercio. Cuenta con procesos de integración monetaria, y organizaciones como la Unidad Africana cuentan con mecanismos para desplegar fuerzas militares si se produce una crisis en alguno de sus miembros. Una integración que en muchos casos supera a las de otras regiones del planeta. Sin embargo, no es esa la imagen que se tiene del continente: los golpes de estado, la violencia y la lucha por los recursos naturales eclipsan un espíritu de cooperación.

¿De dónde viene ese espíritu de integración entre países? Desde que los países africanos lograran la independencia con la descolonización, la mayoría de ellos han compartido el deseo de cooperar entre sí. El periodo de dominación europeo marcó profundamente a los países africanos. Sus líderes construyeron las nuevas naciones sobre la idea de acabar con los símbolos de la dominación colonial, entre ellos las fronteras. Para algunos líderes panafricanistas e independentistas como Kwame Nkrumah, la integración de los países africanos era la mejor forma de luchar contra el poder neocolonial. Otros, como Thomas Sankara, recogieron su testigo e impulsaron nuevas olas de cooperación décadas después de las independencias.

1960, el año de la independencia en África

Sin embargo, todas estas propuestas no han terminado por materializarse. Los golpes contra estos líderes, muchos de ellos orquestados por las potencias coloniales, han ido frenando ese espíritu integrador. Actualmente la cooperación entre los países africanos continúa. Pero las divisiones étnicas, la tensión geopolítica, la constante inseguridad, las desigualdades internas y la herencia del colonialismo han convertido la integración africana en un sueño irrealizable hasta ahora. ¿Será posible en el futuro?