Pobreza y escuelas cerradas: la pandemia aumenta los niños soldado por todo el mundo

El reclutamiento de menores para fuerzas regulares e irregulares se ha recrudecido con la crisis sanitaria mundial. Con la ONU impedida para desplegar a todo su personal, la extensión de este fenómeno, difícil de perseguir, puede ser mayor que lo registrado.
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Pobreza y escuelas cerradas: la pandemia aumenta los niños soldado por todo el mundo
Niño en un campamento rebelde en la República Centroafricana. Fuente: Pierre Holtz / UNICEF CAR / Wikimedia.

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Naciones Unidas estima que 300.000 niños y niñas son miembros activos de ejércitos o grupos armados de todo el mundo. Por la dificultad para verificarlo en el terreno, las organizaciones humanitarias advierten de que podrían ser muchos más. Pese a las convenciones y tratados internacionales contra el uso de menores en situaciones de conflicto, su integración en ejércitos, guerrillas o grupos terroristas apenas se ha reducido en los últimos años.
Las funciones de los menores en los conflictos van más allá de empuñar un arma. También se les recluta y utiliza para obtener información, como mensajeros, en labores de cocina o como portadores de explosivos en atentados suicidas. A todo ello se suman matrimonios forzados con miembros de los grupos armados y la explotación sexual.
Este fenómeno constituye la principal causa de violación contra los derechos de los niños y niñas, por delante, en cifras oficiales, de la mutilación o la matanza. Y con el impacto añadido de la pandemia de la covid-19, que ha arrasado con muchas necesidades básicas de niños y niñas por todo el mundo, solo ha ido a peor.
Más vulnerables, más reclutados
Cada año la ONU elabora un informe sobre la situación global de los menores en las principales zonas de conflicto. El documento de 2021 recoge el impacto de la crisis sanitaria en los factores que propician el reclutamiento forzado y los mecanismos impulsados para erradicarlo. La covid-19 ha hecho más vulnerables a los niños de las zonas más castigadas del mundo: ha aumentado la pobreza extrema, las restricciones han dificultado su acceso a los servicios sanitarios mínimos y han provocado el cierre de escuelas. Estas condiciones elevan la vulnerabilidad que facilita su secuestro o les obliga a sumarse a las filas de ejércitos o grupos terroristas. En cifras, los casos verificados de menores reclutados para su uso en conflictos aumentaron de 7.747 en 2019 a 8.521 en 2020, mientras que los secuestros y violaciones se dispararon en un 90 y 70%, respect...

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Daniel Pérez

El Puerto, 1998. Internacionalista especializado en Seguridad en el Mediterráneo y Oriente Próximo. Miembro de la Red de Jóvenes Investigadores del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo. Máster en Cultura de Paz y Conflictos. Apasionado de la radio y la investigación.