¿“No más guerra”? Lo que necesitamos es repensar el pacifismo

Del siglo XX heredamos un pacifismo que no descarta el uso de la fuerza y otro que lo rechaza en cualquier caso. Hoy en día, con las agresiones de Rusia o Israel, esta postura debe adaptarse al contexto internacional: un movimiento que audite tanto el exceso de militarismo como la inacción de los Estados.
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¿“No más guerra”? Lo que necesitamos es repensar el pacifismo
Pancarta con el mensaje 'no a la guerra' en inglés. Fuente: Santiago Sauceda González (Pexels)

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Un hombre coloca una margarita en el agujero del cañón de un rifle M14 que un policía militar mantiene en alto. Esa instantánea, Flower Power, tomada en 1967 en las protestas contra la guerra de Vietnam en el Pentágono, le valió una nominación al Pulitzer al fotógrafo Bernie Boston y se convirtió en un símbolo del pacifismo. El pacifismo es una de las tradiciones de pensamiento más importantes en relaciones internacionales: la defensa de los medios pacíficos y la no violencia para lograr, valga la redundancia, la paz. Sus figuras van desde los hippies, Martin Luther King y Gandhi hasta Tolstoi o, por qué no, Jesucristo.
Hoy es habitual leer llamadas a priorizar la diplomacia y los medios pacíficos ante los conflictos de Ucrania o Gaza. Cuando se propone el rearme de la Unión Europea como estrategia ante un mundo incierto, las críticas señalan que más militarismo llevará a más conflictos, que lo importante es lograr la paz. Al otro lado del Atlántico, Donald Trump dice ser más pacífico que sus antecesores, ya que él no habría dejado que estallasen esos conflictos. Hoy se esfuerza por sentar a Vladímir Putin y Volodímir Zelenski a negociar la ansiada paz en Ucrania. Una paz apresurada y favorable a Rusia, pero paz al fin y al cabo. ¿Es deseable ese pacifismo en un mundo cada vez más inseguro y conflictivo? ¿Es acaso posible?
De las guerras mundiales al 11S
Un mundo sin guerra suena más al deseo de una miss universo que a algo factible, pero es un debate central en la historia de las relaciones internacionales. La creación de Naciones Unidas en 1945 buscaba poner fin a la idea de que la paz era tan sólo una tregua entre un conflicto y el siguiente. Después de las dos guerras mundiales, se volvió imperante un orden internacional basado en normas comunes que evitasen una tercera. Sin embargo, en las décadas siguientes, las guerras de Corea o Vietnam enseñaron las costuras de ese orden: las potencias lo suficientemente poderosas seguían teniendo la potestad de ignorar las...

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Alba Leiva

Madrid, 1997. Redactora en El Orden Mundial. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la Universidad Carlos III. Me interesa la política internacional, la geopolítica de los recursos, las nuevas tecnologías y la cultura.