Lo que la ofensiva de Kursk dice sobre los errores de Putin en la guerra de Ucrania

Mientras Putin insiste en su “picadora de carne” en el Donbás, Ucrania ha optado por una guerra no convencional que desactive las ventajas de Rusia. El último ejemplo es la ofensiva de Kursk, que ha humillado al Kremlin, dejando en evidencia sus errores y su farol nuclear.
GeopolíticaRusia y espacio postsoviético
Lo que la ofensiva de Kursk dice sobre los errores de Putin en la guerra de Ucrania
28º Brigada Mecanizada ucraniana. Fuente: Ministerio de Defensa de Ucrania

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Hasta hace pocos días, Ucrania parecía destinada a perder la guerra. El conflicto se estaba luchando en los términos de Putin: una línea de combate rígida en el Donbás en la que el Ejército ucraniano consumiría sus escasos recursos militares antes o después. La ofensiva ucraniana en Kursk le ha dado la vuelta a ese esquema.
La invasión es una humillación para el Kremlin: es la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial que Rusia es atacada en su territorio. Y Putin, que esperaba que su “operación militar especial” durara solo unos días, no solo no ha logrado aún ganar la guerra, sino que todavía no ha podido siquiera frenar el avance ucraniano en Kursk. 
Esta ofensiva es un buen ejemplo de cómo ambos bandos están entendiendo el conflicto. Como ya ha ocurrido en varias ocasiones en esta guerra, Ucrania está encontrando formas novedosas de luchar y aprovechando los errores de Putin para aliviar la presión en todo el frente y de paso dejar en papel mojado el chantaje nuclear del Kremlin.
Putin insiste con la “picadora” 
Desde que fracasara la ofensiva ucraniana de verano de 2023, Putin ha mantenido el mismo esquema para ganar la guerra. Con un tercio del gasto público destinado a defensa y cuatro veces más población que Ucrania, el Kremlin espera desbordar al Ejército ucraniano. En julio de este 2024, las bajas rusas llegaron a superar los mil hombres diarios. Es la estrategia de la “picadora de carne”, que Rusia ya empleó en Bájmut entre 2022 y 2023, donde perdieron 30.000 hombres para tomar la localidad.
La apuesta de Rusia no es sostenible. La economía de guerra sólo durará dos o tres años más, y aunque el Kremlin ha conseguido reclutar suficientes hombres para compensar sus bajas, el entrenamiento y la experiencia de los nuevos soldados no es igual que el de los perdidos.  Sin embargo, Putin está convencido de que los ucranianos se quebrarán. Kiev tiene problemas para movilizar soldados y el apoyo occidental a Ucrania cada vez está más politizado. P...

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