Hace tan solo unos años, empezaron a surgir por toda Europa partidos políticos de ultraderecha. Algunos lograron peso suficiente como para convertirse en actores políticos esenciales en su país, mientras que otros directamente se hicieron con el Gobierno. Es frecuente comparar todos estos partidos, pero el caso griego es algo diferente: al contrario que otras formaciones de ultraderecha europeas, Amanecer Dorado ha hecho uso constante de la violencia como herramienta política a la manera de las antiguas organizaciones fascistas, lo que ha provocado que esté siendo juzgado por acusaciones de organización criminal. Para comprender cómo este partido consiguió ser el tercer mayor partido en el parlamento heleno para no superar el umbral electoral cuatro años después hay que revisar sus bases ideológicas, la forma en que se les ha combatido y cómo se está desintegrando la formación.
Sale el sol: la creación de Amanecer Dorado
Un joven Nikolaos Michaloliakos fundaba en 1980 una revista de tintes nacionalsocialistas bajo el nombre que después adoptaría su partido político: Amanecer Dorado. Unos años después, en 1983, creó la formación política, si bien esta no cobraría verdadera relevancia hasta más tarde. Entre otros motivos, destaca que Michaloliakos estuviera entonces militando en EPEN, el partido de extrema derecha creado bajo el beneplácito de Papadopoulos, el dictador que gobernó el país heleno durante los años sesenta y setenta.
Sin embargo, la aventura en este otro partido fue breve y Michaloliakos pronto redirigió sus esfuerzos a organizar su propia formación, que no cobraría cierta relevancia hasta principios de los noventa de la mano de una importante polémica. Con la descomposición de Yugoslavia, una de sus antiguas repúblicas adoptó el nombre de Macedonia, que es también una región griega colindante con la recién independizada Macedonia. Los nacionalistas griegos se negaban a aceptar el nombre del nuevo país, pues consideran ilegítimo que otro Estado se apropie de un nombre que creen que les pertenece. El conflicto con Macedonia duró décadas, hasta que ambos países llegaron a un acuerdo en 2018 por el cual Grecia reconocería a Macedonia si esta cambiaba de nombre, y así fue: su denominación oficial es ahora Macedonia del Norte. Además del papel de liderazgo que trató de asumir Amanecer Dorado en las protestas contra la independencia de Macedonia a principios de los noventa, en 1993 consiguió otro logro importante: la formación fue legalizada, si bien el salto a la fama aún tardaría unos años más.
Durante la década de los noventa y la primera del siglo XXI el partido lavó su imagen, desvinculándose de la ideología nazi —nominalmente, al menos—, pero con escaso éxito en las elecciones. Esto no impidió que Amanecer Dorado llevara a cabo ataques sistemáticos contra miembros de sindicatos, comunistas o inmigrantes. La violencia fue tal que uno de los líderes del partido, Antonis Androutsopoulos, fue condenado a veintiún años de prisión por la brutal agresión a tres estudiantes en 1998.
Para ampliar: “La larga disputa entre Grecia y Macedonia”, Andrea G. Rodríguez en El Orden Mundial, 2018
El partido político llega a su cénit
La crisis financiera de 2008 desencadenaría consecuencias estrepitosas en Grecia, desde económicas —desempleo, deuda, rescates financieros— a políticas, deslegitimando las fuerzas políticas relevantes hasta el momento y dando lugar a la creación de nuevos partidos o al refuerzo de los minoritarios. Este fue el caso de Amanecer Dorado, que con su retórica populista y xenófoba se hizo un hueco en el escenario político griego. Durante el tiempo que la crisis causó mayores estragos, la formación ganó popularidad por prestar ayuda a los más necesitados dando comidas o mantas gratuitamente, aunque únicamente a quienes podrían demostrar tener la nacionalidad griega presentando su pasaporte.
Al mismo tiempo, el ascenso de Amanecer Dorado en las elecciones parecía imparable. A principios de los años 2000 ya habían tenido una primera experiencia en las instituciones de la mano de otro partido de extrema derecha, el ortodoxo LAOS, partido que después tendría cierta relevancia en la conformación de un Gobierno interino en 2011 en coalición con los socialistas y la derecha. Sin embargo, Amanecer Dorado creció en ayuntamientos primero y a nivel nacional después a medida que se extendía entre la población el desapego hacia las instituciones y los dos grandes partidos que las habían ocupado mayoritariamente hasta 2012: Nueva Democracia, de derechas, y PASOK, socialdemócrata.
Amanecer Dorado consiguió ya en 2010 un escaño en el pleno municipal de Atenas y en 2012 logró una veintena en el parlamento nacional. Dos años después también se abrió paso en el Parlamento Europeo, logrando tres representantes. Durante los años siguientes, Amanecer Dorado llegó a convertirse en la tercera fuerza en el Consejo de los Helenos, el parlamento griego, pero su alcance cayó en 2019, año en el que se celebraron elecciones europeas y nacionales: mientras que las primeras granjearon a la formación neonazi dos diputados, en las segundas no lograron representación. Paralelamente, otro partido crecido al calor de la crisis de 2008, el izquierdista Syriza, describió una trayectoria similar: empezó a ganar importancia y diputados hasta que llegó al Gobierno en 2015. Sin embargo, su primer ministro, Alexis Tsipras, no logró revalidar el cargo en 2019, momento en que el Ejecutivo volvió a ocuparlo el partido de derecha Nueva Democracia.
Para ampliar: “Alexis Tsipras, la revolución pendiente”, David Hernández en El Orden Mundial, 2017
Se pone el sol para Amanecer Dorado
Si bien la violencia fue una parte fundamental de la estrategia de Amanecer Dorado desde sus inicios, la entrada en las instituciones no frenó las agresiones, más bien al contrario: los ataques se sucedieron causando estragos cada vez mayores. Los ataques a inmigrantes se hicieron frecuentes, llegando a asesinar a una persona de origen bangladesí en 2011, cuando Amanecer Dorado ya tenía representación en el parlamento nacional. No obstante, los ataques quedaban muchas veces impunes debido a la complicidad policial con la formación neonazi.
La sociedad helena pareció cambiar su opinión respecto al partido político en 2013, cuando dos de sus miembros asesinaron al conocido cantante y activista antifascista Pavlos Fyssas. Al contrario que con las agresiones a inmigrantes, este asesinato no pasó inadvertido para el conjunto de la sociedad griega y generó una reacción de repulsa, pero también un deseo de venganza que llevó a que se atacaran las sedes de Amanecer Dorado matando, incluso, a dos de sus afiliados.
El enfrentamiento contra la formación se dio en su vertiente más violenta, pero también en dos frentes más: el judicial y el social. En cuanto a lo judicial, la presión viene fundamentalmente del macrojuicio contra la cúpula del partido, incluido su presidente, Nikolai Michaloliakos, por pertenencia a organización criminal a raíz del asesinato de Fyssas. Esta causa lleva siendo investigada desde 2015 y se prevé que se emita un veredicto en 2020. La sentencia podría ser el golpe de gracia final para una formación en continuo declive, aunque la fiscalía ha abogado por la absolución de los acusados.
El enfrentamiento en su vertiente social se ha reflejado en campañas ciudadanas de condena de las agresiones, el discurso e incluso la mera presencia de los militantes de Amanecer Dorado. Además de las multitudinarias manifestaciones llevadas a cabo en Grecia en fechas señaladas como el aniversario de la muerte de Fyssas, se han organizado movimientos como el de profesores antifascistas en Creta, que abogaron por enseñar historia de forma que desbancara los mitos nacionalistas del partido neonazi. Esto llevó a que la formación acabara por desmantelar su sede en la isla.
Las instituciones políticas también han tenido cierto papel en este declive: en Atenas, por ejemplo, la ciudad restringió los permisos para que Amanecer Dorado celebrara eventos electorales, medida que se imitó en otros lugares. Así pues, la formación no obtuvo ningún diputado en los comicios nacionales de 2019, por lo que el partido no opta a financiación pública. Los problemas de liquidez les han obligado a abandonar gran parte de las sedes que habían abierto por todo el país, al menos 32 entre 2017 y 2018. La más simbólica ha sido la situada en pleno centro de Atenas, un cierre que ha sido considerado la máxima expresión del declive del partido.
¿Puesta de sol o simple eclipse?
Ante esta perspectiva, son muchos los que pronostican el hundimiento de Amanecer Dorado, relegándolo a la posición que ocupaba antes de la crisis: los márgenes de la política sin representación en las instituciones. Ahora bien, aunque el partido esté fuera de combate de momento, sus votantes, sus miembros o su ideología no se han evaporado. Algunos líderes del partido ya amenazan con crear nuevas formaciones, como ha sido el caso del eurodiputado Giannis Lagos. Otras facciones de la ultraderecha, como algunos miembros del ya citado partido LAOS, se han integrado en Nueva Democracia, el partido de derechas tradicional que ha vuelto al Gobierno tras las elecciones de 2019.

Ello hace pensar que el desinfle de estas formaciones no se debe tanto a un descenso de la popularidad de su discurso, sino más bien a la adopción del mismo por parte de Nueva Democracia, cada vez más escorado a la derecha. Bajo la dirección de su nuevo líder y primer ministro, Kyriakos Mitsotakis, Nueva Democracia ha endurecido su postura respecto a la inmigración para atraer a los votantes ultraderechistas y, a juzgar por su victoria en los últimos comicios, parece que la estrategia ha dado resultado.
Uno de sus representantes, George Kyrtsos, ha apoyado vía Twitter medidas como la deportación de inmigrantes a islas desiertas, impidiendo su salida. Además, entre los ministros del actual Gobierno griego cabe destacar al de Inversiones y al de Agricultura, Georgiadis y Voridis. El primero formó parte de LAOS hasta 2012, mientras que el segundo lideró las juventudes del partido EPEN, sucediendo en el cargo al líder de Amanecer Dorado.
A esto hay que sumar el surgimiento de un nuevo pero igualmente agresivo partido de ultraderecha, Solución Griega. Esta formación logró representación por primera vez en el Parlamento Europeo y en el nacional en 2019, consiguiendo un diputado en el primero y una decena en el segundo. En las elecciones griegas, Solución Griega obtuvo un 3,7% de votos, mientras que Amanecer Dorado tuvo un 2,9%, lo que suma prácticamente el mismo porcentaje de papeletas que logró Amanecer Dorado en 2015, un 7%. Esto sugiere que la proporción de apoyos simplemente se ha fragmentado entre diversos partidos, no que se haya reducido.
Aunque Amanecer Dorado esté en caída libre, no hay que llevarse a engaño pensando que la retórica de extrema derecha ha desaparecido de las instituciones helenas. Si bien ningún partido parece querer adoptar tan claramente la estrategia de violencia que ha provocado, en última instancia, la caída de Amanecer Dorado, ya hay formaciones que están cogiendo el relevo ideológico de esta formación neonazi.
Para ampliar: “Cómo han vencido al fascismo en Grecia”, Hibai Arbide Aza en El Salto, 2019







