“No puede ser que el país en el que nació la democracia sea gobernado por correo electrónico desde Berlín”. Esa frase podría ser hoy de Marine Le Pen, la líder ultraderechista francesa, pero no: fue de la coalición griega de izquierdas de Alexis Tsipras en 2015. En España, Pablo Iglesias, entonces líder de Podemos, denunciaba una operación de “terrorismo financiero” contra Grecia en la crisis económica de esos años. Ambas figuras lideraban los discursos euroescépticos de izquierdas, unas posiciones que surgieron con la crisis y que se impulsaron contra la austeridad impuestas por la llamada troika.
Sin embargo, los tiempos han cambiado. El desgaste, la entrada en Gobiernos o las disputas internas han hecho que estas formaciones hayan mutado o suavizado sus mensajes sobre la Unión Europea. Con los años han ido perdiendo peso, también por ese discurso más débil. Los sondeos para las elecciones europeas del próximo 6 al 9 de junio sitúan a su grupo, The Left, como el más pequeño de la futura Eurocámara.
Podemos y Syriza: un euroescepticismo económico
De la crisis de 2008 surgieron movimientos eurófobos como el brexit, la ultraderecha AfD en Alemania o la Liga y el Movimiento Cinco Estrellas (M5S) en Italia. Pero el brexit se ha visto como un fracaso y por eso muchos discursos drásticos se han suavizado. Quedan los del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, o el candidato francés Éric Zemmour, contra la UE y contra la migración, el feminismo o los derechos LGTB. En cambio, el euroescepticismo de izquierdas que afloró entre 2014 y 2015 es económico. Estos partidos se presentaron a las elecciones europeas criticando las medidas de austeridad y crecieron en países donde la recesión golpeó muy fuerte, como Grecia, España e Italia.
En España, el euroescepticismo antiausteridad lo representó Podemos. En las elecciones europeas de 2014 logró cinco escaños. Su discurso abogaba por una gestión diferente de la crisis y su mensaje contra la Comisión Europea, el Banco Central Europ...