Nord Stream 2, el gasoducto de la desunión

Nord Stream 2, el nuevo gasoducto que unirá directamente Rusia y Alemania, y que permitirá circunvalar totalmente el paso habitual por Europa del este, no solo es un asunto central en la política energética de la UE; también tensa las relaciones con Estados Unidos. Asimismo, el proyecto abre un debate más amplio en las capitales europeas: el de las relaciones económicas y geopolíticas entre Bruselas y Moscú.
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Nord Stream 2, el gasoducto de la desunión
Dos operarios trabajando en la construcción del Nord Stream. Fuente: Wikipedia

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La energía es la base del poder y la riqueza de cualquier nación, pero también es un gran negocio para un pequeño oligopolio de empresas, lo que la convierte en una cuestión crucial en la economía y la seguridad. El mejor ejemplo es el gasoducto Nord Stream 2, un proyecto controvertido que duplicará la capacidad de transporte de gas natural que Rusia exporta directamente a Alemania sin pasar por países como Ucrania o Polonia, y que podría poner en jaque la política energética común de la UE.
La seguridad energética de la UE
La política energética está íntimamente ligada a la política climática y a la exterior. Esto es especialmente cierto en la UE, el mayor importador de energía del mundo —por valor de unos mil millones de euros al día—, y donde todos los Estados miembros son importadores netos de energía. Para Bruselas es crucial asegurar un suministro estable de energía, y  la Comisión Europea lleva quince años marcando el rumbo de la política energética comunitaria apostando, entre otras medidas, por poner en marcha una unión energética a nivel europeo, y solventar la vulnerabilidad de la UE frente a las crisis energéticas externas.
Aumentar la seguridad energética es precisamente uno de los mecanismos propuestos para conseguir los objetivos estratégicos de la Unión de la Energía, mediante la diversificación de oferta, fuentes de energía, proveedores, y rutas de suministro. A este hay que sumar otros tres: reducir la demanda aumentando la eficiencia energética; emplear mejor los recursos energéticos propios, incluidas las energías renovables; y perfeccionar el mercado energético interno, aumentando las interconexiones e intercambios energéticos entre países miembros. Lograr una política común sólida en materia de energía es una prioridad crucial si la UE quiere ser un actor independiente y relevante en la escena internacional, máxime tras la irrupción en el mercado energético de nuevos actores, como China e India. 
Para ampliar: “Breve manual de instruc...

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Álvaro Conde

Madrid, 1994. Graduado en Relaciones Internacionales (inglés) por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Máster en Economía Política por la Universidad de Ámsterdam (UvA). Especial interés en temas de energía, cambio climático y geoeconomía. Siempre curioso.