No es sólo Navalni: Putin está aplastando a la oposición en Rusia

Rusia celebra elecciones presidenciales en marzo y el Kremlin busca legitimar tanto la guerra en Ucrania como el quinto mandato de Putin. El mayor riesgo es una oposición dentro de sus filas que canalice el descontento, pero la represión está aumentando para asegurar la victoria del presidente.
Política y eleccionesRusia y espacio postsoviético
No es sólo Navalni: Putin está aplastando a la oposición en Rusia
Fuente: Vitaly V. Kuzmin (Wikimedia Commons)

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El Gobierno ruso ha silenciado a los últimos opositores de cara a las elecciones presidenciales del 17 de marzo. La muerte de Alexéi Navalni en prisión el pasado 16 de febrero fue un aviso para navegantes, pero sobre todo un portazo al diálogo con la oposición exiliada. Finalmente habrá cuatro candidatos, el número más bajo desde que Vladímir Putin gobierna: el propio Putin y otros tres de partidos satélite que saben que no van a ganar. “Por supuesto que no, no soy idiota” y “no sueño con vencer a Putin”, dijeron dos de ellos.
El Kremlin no puede permitirse el mínimo riesgo de que emerja un rival que concurra a las elecciones. Por ello ha censurado al opositor Borís Nadedzhin, contrario a la guerra en Ucrania y cuyo partido condenó la muerte de Navalni como un asesinato. Sin embargo, su caso ha demostrado que el descontento puede canalizarse en una única personalidad y concentrar así más fuerza. También la debilidad de un Gobierno que no confía en la popularidad de Putin y la guerra, pese a que la propaganda insista en que sí. El Kremlin lo sabe, está atento a la opinión pública y reprime cualquier protesta para asegurar su supervivencia.
Elecciones para legitimar el régimen
Las elecciones también tienen su función en los sistemas autoritarios. En la Rusia de hoy son presentar la guerra como algo popular y revalidar así la legitimidad de Putin. El problema es lo que viene después. Confirmado el triunfo, termina la campaña para ganar simpatías y comienzan las medidas auténticas. En el caso ruso puede suponer más represión e incluso una nueva movilización. Ya ocurrió con la etiqueta de “agente extranjero” tras las elecciones de 2012 para identificar personas y organizaciones que tuvieran financiación extranjera, que desde la invasión a Ucrania se usa de manera indiscriminada.
Las elecciones rusas se han degradado a lo largo del gobierno de Putin hasta perder su esencia democrática. Se han introducido normas que obstaculizan la participación de candidatos alternativos ...

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Oleg Lukin

San Petersburgo, 1995. Crecí en La Línea de la Concepción, Cádiz. Graduado en Periodismo y Máster en Política Internacional (UCM). He pasado por elEconomista, BBVA Global y Cinco Días. Colaboro con el Grupo de Estudios de Semiótica de la Cultura e investigo sobre construcciones culturales, concretamente, dentro del espacio postsoviético.