Cartografía Geopolítica Europa

El pulso entre la OTAN y Rusia

Descripción del mapa

La confrontación actual existente en el este de Europa entre la OTAN y Rusia es uno de los mayores factores de desestabilización que podemos encontrar en el Viejo Continente. La búsqueda de un espacio de seguridad por parte de ambos ha llevado a numerosos roces y a la consideración mutua de ser una amenaza para el otro.

Rusia mantiene una lógica histórica por la cual se considera segura en tanto las fronteras de sus enemigos o rivales estén lo más lejos posible de las suyas. Por ello, siempre ha procurado tener estados-tapón a su alrededor para evitar invasiones de otras potencias. En los tiempos más actuales, la expansión de la OTAN hacia el este de Europa ha supuesto un serio motivo de preocupación para Moscú, que ha visto cómo sus fronteras y las de los supuestos enemigos estaban cada vez más cerca. Unido a esto, la política de vecindad de la Unión Europea ha reforzado esta sensación en Rusia, que ha llevado a cabo acciones bastante contundentes en su periferia cuando ha visto su seguridad amenazada, como en la guerra de Georgia de 2008 o su participación en el conflicto de Ucrania, anexión de Crimea incluida.

La cuestión es que la sensación en la OTAN es bastante similar. Al ser una alianza de carácter defensivo, no se percibe un problema agregar a nuevos miembros. Sin embargo, las reacciones de Rusia cuando se lleva a cabo esta política sí que son sentidas como amenazas de primer nivel, lo que no hace sino reforzar la idea atlantista de que es necesaria mayor integración y nuevos miembros.

Es por ello que la situación es enormemente delicada en zonas como Ucrania, las repúblicas bálticas o el Cáucaso, precisamente esas zonas de colchón en las que la geopolítica de uno y otro lado se despliegan con todo su potencial.

 

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