Cartografía Economía y Desarrollo Asia-Pacífico

Los países con mayor productividad de Asia-Pacífico

Descripción del gráfico

La productividad es una variable fundamental para comprender mejor en qué situación se encuentran determinadas economías, qué características tienen y dónde están sus puntos fuertes y débiles. Además, la productividad es fácil de medir: es el PIB de un país dividido por los trabajadores de este, o lo que es lo mismo, el valor de lo producido entre quienes lo han producido. Sin embargo, esta medición también tiene sus carencias, y conviene contextualizarlas para cada caso concreto.

Por ejemplo, Brunéi, el país más productivo de la región y que no llega al medio millón de habitantes, presenta esta cifra por su elevada exportación —y por tanto dependencia— del petróleo: más del 90% de las exportaciones del país son hidrocarburos, ya sea petróleo crudo o refinado. Por tanto, la productividad de este enclave en la isla de Borneo depende sobre todo de los precios internacionales del petróleo, por lo que el trasfondo de esta productividad no es el rendimiento real de la economía, sino simplemente sus vaivenes en los mercados internacionales.

También es habitual que los estados pequeños, como ocurre con el PIB per cápita, estén relativamente bien posicionados en estas variables a poco que un sector o recurso de la economía rinda medianamente bien. Singapur es un hub logístico y comercial de primer nivel en el sudeste asiático, lo que le añade un enorme valor al país, y algo similar ocurre con destinos turísticos poco habitados, como Maldivas.

Cuando los países están más poblados se puede entender de una forma más fiable el rendimiento real de su economía. Los países más industrializados y desarrollados de la región, caso de Taiwán, Australia, Japón, Corea del Sur o Nueva Zelanda presentan buenos niveles de productividad gracias a su terciarización y a elevados niveles de I+D. Por el contrario, países emergentes como China, Indonesia o India todavía tienen un margen de mejora productiva muy grande, ya que sus economías no presentan una productividad elevada. La fortaleza actual de estos países reside en su poder en números absolutos: China es la segunda economía del planeta gracias a sus enormes polos de desarrollo situados en la costa del país, pero todavía presenta importantes núcleos de población que no se han beneficiado de ese desarrollo y que continúan viviendo en un modelo agrario poco productivo.

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