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“Made in China 2025” o la vuelta de la Gran China

“Made in China 2025” o la vuelta de la Gran China
Ilustración promocional de la carrera espacial china. Fuente: Giphy

China está dispuesta a convertirse en una potencia tecnológica mundial. El plan “Made in China 2025” supone un cambio estructural en la industria del país y una apuesta por dominar la tecnología mundial en las próximas décadas. Sin embargo, la decisión de Pekín no viene exenta de polémica: las implicaciones sociales y políticas, junto con la amenaza que supone para otras potencias, han hecho que el plan se empiece a ver con recelo.

Xi Jinping empieza su viaje por Iberoamérica rumbo a la cumbre del G20. El mandatario chino visitará España, Portugal y Argentina, entre otros países, en su campaña de defensa del multilateralismo y el libre comercio. La paradoja de las relaciones internacionales ha llevado al cabeza del Partido Comunista de China a ser uno de los mayores defensores de la globalización y de las ventajas del libre mercado.

El periplo de Xi viene marcado por su constante reivindicación del multilateralismo, una posición que no es altruista, sino que se enmarca en los planes de desarrollo del Gobierno chino. Desde 2015 China se encuentra inmersa en el conocido como el plan “Made in China 2025”, su apuesta por convertir al gigante asiático en la principal potencia mundial en el ámbito tecnológico y productivo. Una estrategia que viene definida por uno de los elementos que diferencian a las políticas de Pekín: su capacidad de pensar y diseñar estrategias a largo plazo.

Este plan, para nada fácil, cuenta con tres fases que persiguen hacer de China el líder mundial en las próximas décadas. La primera fase finalizará en 2025 y se basa en igualar a los poderes industriales y tecnológicos tradicionales...

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