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La cobertura de la sanidad pública y privada

Descripción del gráfico

En Francia, el 99,9% de la población está protegida por la sanidad pública. Al mismo tiempo, el 95,5% tiene un seguro privado. ¿Cómo es posible? El caso francés demuestra que no existe una proporcionalidad inversa entre la cobertura de la sanidad pública y la de los seguros médicos privados. Es decir, que la sanidad pública cubra a una gran parte de la población de un país no significa que los seguros tengan menos éxito.

En su lugar, el hecho diferencial en esta dinámica es la profundidad de la cobertura del sistema de salud estatal, o lo que es lo mismo, el grado de atención sanitaria que reciben sus benefactores. Así, no es de extrañar que en Estados Unidos, donde el Estado destina el 20% del Producto Interior Bruto a cuestiones sanitarias pero la presencia de la salud pública es prácticamente testimonial en la mayoría de casos, los seguros privados alcancen al 63% de la población.

Una proporción relevante de la población estadounidense no tiene acceso a un seguro médico, por lo que no pueden acceder a tratamientos para evitar el fentanilo o desengancharse de este.

Asimismo, los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de 2017 muestran una diferencia clara entre aquellos países que optan por el modelo mutualista o Bismarck y aquellos otros que se decantan por el modelo de Sistema Nacional de Salud (SNS) o Beveridge. El primero se financia a través de cuotas obligatorias o contribuciones a la Seguridad Social que pagan empleadores y empleados, mientras que en el segundo los presupuestos generales del Estado soportan todos los gastos.

Así, por un lado, los países que funcionan mediante el modelo Bismarck, como Francia, Estados Unidos, Eslovenia, Bélgica o Países Bajos, presentan altos índices de cobertura de los seguros privados; por otro, los países que han implantado el modelo Beveridge, como Portugal o España, reducen el nicho de mercado de este tipo de negocios. En el caso concreto de Francia, el Estado solo cubre una cartera básica de servicios y, además, los pacientes deben abonar la factura sanitaria por adelantado para que luego se les reembolse el importe. Por ello, muchos ciudadanos optan por acogerse a seguros privados para evitar ese pago adelantado y ampliar su acceso a la atención médica.

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