Cartografía Política y Sociedad Europa

15 mapas para entender la Unión Europea

Descripción del mapa

La Unión Europea es un ente bastante complejo, no solo en lo institucional sino también en las diferencias que existen en su interior. Hoy, con 28 países miembro, continúa habiendo brechas de todo tipo que lastran la integración. De muchas de ellas no somos conscientes, por lo que en El Orden Mundial nos hemos propuesto explicar el panorama actual de la Unión a través de mapas e infografías.

El mapa de la integración europea

El proceso de ampliación europea tuvo tres fases muy diferenciadas: la primera, durante la Guerra Fría, se orientó a integrar a la Europa occidental en la comunidad europea; durante los años noventa, cuando la Unión Soviética y el bloque socialista desapareció, se incorporó la Alemania del este y otros países cuya neutralidad estaba más comprometida en la confrontación Este-Oeste, como Austria, Suecia o Finlandia; la última, con el nuevo siglo, se incorporaron un amplio número de repúblicas del este de Europa que décadas atrás se encontraban en el lado comunista.

Tratados, acuerdos, entradas y salidas

La integración europea ha sido un proceso constante de nuevos acuerdos, tratados y ampliaciones cuyo objetivo último era profundizar en los vínculos e interdependencias existentes entre los miembros de la Unión. Desde el Tratado de París en 1951, cuyo objetivo inicial era simplemente compartir carbón y acero —unos recursos fundamentales para la Europa de la posguerra—, hasta la puesta en marcha del euro como moneda común en la Eurozona, la Unión ha ido avanzando en distintos aspectos. Sin embargo, sucesos recientes como el brexit han puesto en entredicho esta lógica.

El entramado institucional europeo

Uno de los mayores obstáculos que se ha encontrado el proceso de integración y que a su vez ha sido frecuente objeto de críticas es su complejidad burocrática y política. En un intento perpetuo por contentar a la enorme cantidad de intereses que existen en la Unión, especialmente aquellos provenientes de los países miembro, las instituciones comunitarias han entrado en una espiral de ineficiente representatividad en el que ni la propia Unión Europea tiene un poder similar al de un Estado ni los miembros se encuentran totalmente cómodos al tener que cohabitar con estas estructuras.

Las amistades dentro del club

Como no podía ser de otra forma, en una comunidad de 28 países como es la Unión Europea, existen afinidades y alianzas por distintos motivos: algunas son ideológicas, otras culturales y las mayoría de tipo económico y político. Así, distintos países juegan roles diferenciados haciendo presión en determinados aspectos. Algunos de los más evidentes son los de las grandes economías de la Unión o el llamado Grupo de Visegrado.

La década perdida europea

La crisis económica originada en el año 2008 tuvo un impacto muy fuerte en buena parte del continente europeo. Desde importantes recesiones a rescates de países, en muchos territorios de la Unión se ha retrocedido en términos económicos respecto a los estándares previos a la crisis. Los únicos países que han mejorado su situación en la última década son los del este de Europa, Alemania y Austria, ya sea por venir de estándares muy bajos en los años previos en el primer caso, como por ser los grandes beneficiados de la recesión europea, sobre todo en términos comerciales, como es el caso alemán.

Un agujero en el bolsillo

La crisis tampoco ha hecho prisioneros entre los trabajadores. Buena parte de los países más golpeados por la catástrofe económica y financiera de la última década apenas han visto crecer los salarios, cuando no directamente el poder adquisitivo ha caído. Entre rescates —como Grecia, Italia, España o Chipre— o el brexit, una cosa ha quedado clara: la inestabilidad y las debilidades estructurales se pagan caro.

El núcleo económico de la Unión Europea

Puede parecer obvio ver dónde se encuentra la zona más desarrollada económicamente de la Unión. Esto tiene hasta un concepto propio: la banana azul. Esta zona abarca desde la zona central de Inglaterra al norte de Italia, pasando por el oeste de Alemania. Esta región se caracteriza por ser la de mayor músculo económico y desarrollo gracias a la industria tecnológica, buenas infraestructuras y mano de obra muy cualificada. Más allá de esa región, solo son las grandes capitales o ciudades importantes de distintos países las que tienen un nivel económico claramente superior a la media comunitaria.

La Europa que (no) genera valor

Uno de los grandes problemas que continúa existiendo en Europa es la disparidad de modelos productivos. Mientras que algunos países han apostado por modelos industriales y de servicios innovadores y con una aportación de valor añadido en la cadena productiva, otros estados siguen dependiendo de modelos poco productivos o de sectores en los que no se puede dar demasiada innovación, como es el turismo.

El I+D es cosa de unos pocos

La investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) se ha convertido en un elemento fundamental en las economías desarrolladas en general y europeas en particular, ya que esa generación de valor es la que sustenta, precisamente, los amplios estados de bienestar en los que se asienta el Viejo Continente. Sin embargo, no en todos los territorios de la Unión se dan niveles de I+D elevados; es más, aquellas regiones con bajo nivel de investigación y desarrollo son mayoritarias frente a pequeños núcleos repartidos entre Alemania, Austria, Francia, Suecia y el Reino Unido.

El desempleo: ese problema

Si juntamos los mapas de la riqueza en Europa, el de la generación de valor y el de I+D… nos sale esto. No es casualidad que las economías que no se hayan visto en un ciclo de crecimiento durante los últimos años y tampoco tengan un músculo económico demasiado fuerte —sea por no innovar o por basarse en sectores que generan poco valor— se hayan visto abocadas a enfrentar importantes problemas de desempleo. Así, la Europa mediterránea tiene una cuestión pendiente con las elevadas tasas de paro, mientras que en el resto del continente no parece un tema preocupante.

Gobernar bien, gobernar mal

Buena parte de los resultados que vemos en distintos países es gracias a o por culpa del Gobierno. Porque las Administraciones Públicas y la política influyen mucho en lo que un país puede llegar a conseguir o el desempeño que puede tener en determinados ámbitos. Así, no debería extrañarnos que exista cierta correlación entre aquellos lugares con mayor nivel de desarrollo y menos problemas socieconómicos y los que mejor gobernanza presentan y viceversa.

En la Unión Europea también hay corrupción

La distracción de recursos públicos también es una sangría para muchos países de la Unión. Una mala gestión, pocos controles y cierta permisividad social y política hacen de la corrupción un mal demasiado extendido. O al menos eso es lo que perciben sus ciudadanos. Frente a un norte de Europa que no percibe a su alrededor una corrupción elevada, el sur y el este de la Unión tiene otra opinión.

Adiós al colegio

La falta de oportunidades a futuro o la necesidad de conseguir recursos económicos para la familia lleva a muchos jóvenes a abandonar la enseñanza de forma prematura, en muchos casos sin unos niveles mínimos que les permitan acceder a la formación profesional o a unos empleos de cierta cualificación. Eso no hace sino reforzar ese círculo vicioso y a su vez hace más frágil al conjunto nacional. En la Unión Europea es relativamente extraño que más del 15% de los jóvenes de un lugar no tengan los estudios obligatorios. Sin embargo, en otras zonas del sur o el este es frecuente ver que al menos un 20% de la juventud no ha cumplido esa etapa educativa.

Ni en la universidad ni en la oficina

El círculo vicioso de la falta de oportunidades, combinado con bajos niveles formativos, lleva a resultados como este: los ninis, jóvenes que ni estudian ni trabajan. Mientras que en países de Europa central es un fenómeno relativamente extraño, en otras zonas de la Unión está ampliamente extendido. Las consecuencia más importante de esta situación es que una parte importante de la sociedad está cada vez más desconectada de rutinas laborales o educativas, lo que reduce sus oportunidades de reengancharse a tiempo.

Regiones ricas y regiones pobres

De forma regular, la Unión Europea hace un estudio de la situación de las distintas regiones comunitarias en términos de desarrollo para poder asignar de forma acorde los fondos estructurales, orientados a financiar distintos proyectos —como infraestructuras— para mejorar la situación en las regiones más desfavorecidas. En los últimos años, la Unión consideraba que buena parte del este de Europa estaba en unos estándares similares a los de casi todo Portugal, alguna región española o de Gales.

4 comentarios

  1. La reunificación alemana era en 1990, no en 1993!

  2. ¿Por qué se dan los datos de Rusia sólo en corrupción? ¿Qué significa, que en lo demás no interesa informar?

  3. tal cual… la rusofobia es palpable en el mapa, sorprendentemente es el único país en rojo del continente, como si en España o en Italia no hubiese corrupción… No obstante, no es de extrañar, ya que la fuente «Transparency International» está subvencionada por lobbies y gobiernos proOTAN, que siguen al pie de la letra las agresivas políticas internacionales de EEUU, que defiende su hegemonía en el mundo y los intereses privados de las empresas americanas… Guerra de Irak, Afghanistan, Libia, Siria, intento de golpe de estado en Venezuela, sanciones a China y a Rusia… Dato curioso, los EEUU tienen 243 años de historia, 243 años de guerra.