Los mayores productores de chocolate del mundo

África es responsable del 70% del suministro global de chocolate, con Costa de Marfil y Ghana a la cabeza de la producción
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La iglesia más grande del mundo, la Basílica de Nuestra Señora de la Paz de Yamusukro, en Costa de Marfil, tiene los cimientos de chocolate. No es que se levante sobre ladrillos de cacao, sino que la iglesia, réplica de la Basílica de San Pedro del Vaticano, fue sufragada en 1986 con los jugosos ingresos del imperio chocolatero que construyó el país marfileño tras su independencia. El padre de la nación, Félix Houphouët-Boigny, un agricultor del chocolate, convirtió a Costa de Marfil en el primer productor de cacao del mundo durante su mandato, que se extendió desde el nacimiento del país en 1960 hasta su muerte en 1993.

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Houphouët-Boigny atrajo a millones de granjeros de Burkina Faso, Níger y Mali, a los que reconocía la propiedad de la tierra que cultivaran, y aprovechó el pico en el precio del chocolate de los setenta para transformar Costa de Marfil. Así, uso el oro marrón para construir una nueva capital —Yamusukro—, incluyendo la colosal Basílica de Nuestra Señora de la Paz de Yamusukro, y hacer de Abiyán el hub comercial de África occidental. Varias décadas después, Costa de Marfil sigue manteniendo su imperio chocolatero: según datos de la FAO, en 2022 produjo el 38% de todo el cacao del mundo.

Ghana, a quien el país marfileño arrebató el primer puesto, conserva la segunda posición, con un 19% de toda la cosecha, y África en conjunto es responsable de hasta el 70% del suministro global de chocolate. Las otras dos grandes regiones productoras son Latinoamérica —17%— y Asia —12%—, donde Ecuador, Brasil y Perú por un lado e Indonesia por otro poseen importantes plantaciones.

La revolución chocolatera que impulsó Félix Houphouët-Boigny en Costa de Marfil permitió que la producción de cacao se multiplicara por tres a nivel global en apenas cuatro décadas, creando un flujo masivo que benefició sobre todo a Europa, destino del 57% de todas las exportaciones y que se ha erigido en la gran intermediaria del mercado del chocolate.

Pero la abundancia de cacao también ha acarreado precios bajos que han desincentivado la inversión en las plantaciones y las ha dejado expuestas a enfermedades y eventos climáticos extremos. La última gran ola de plantación en África data de los 2000, y el 90% de la producción mundial de cacao proviene de parcelas de menos de dos hectáreas con una cosecha de entre apenas 600 y 800 kilos al año.

La geopolítica del chocolate

De esta forma, las temperaturas inusualmente altas y las lluvias torrenciales que ha provocado El Niño en África occidental han afectado inevitablemente al mercado del chocolate, y la cosecha de 2024 está llamada a ser la más deficitaria desde al menos los últimos sesenta años. Como consecuencia, el precio del cacao se ha duplicado en los últimos meses, y la industria de la confitería pronto trasladará esos costes al consumidor, que se concentra principalmente en Europa y Norteamérica.

A pesar de ello, la crisis del cacao se antojaba necesaria para que el mercado pudiera seguir abasteciendo no solo a Occidente, sino también expandirse a nuevas regiones. En la actualidad, el pago a los agricultores supone apenas el 9% del coste de una tableta de chocolate, y si el negocio no era rentable ni para atraer nuevos productores ni para que los antiguos invirtieran en pesticidas o la regeneración de los cultivos, el mercado estaba abocado a implosionar.

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