Mapa político Bielorrusia

El mapa político de Bielorrusia

El mapa político de Bielorrusia se compone de seis óblasts o provincias y la Ciudad de Minsk, que conforma por sí sola una región especial
CartografíaPolítica y eleccionesRusia y espacio postsoviético

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Bielorrusia, oficialmente República de Bielorrusia, es un país de algo más de 200.000 kilómetros cuadrados y cerca de diez millones de habitantes, la mayoría concentrados entre la capital, Minsk, y el resto de capitales de provincia que se reparten por su mapa político. Desde 1995 el país cuenta con dos idiomas oficiales, el bielorruso y el ruso, y la religión más practicada es el cristianismo ortodoxo.

Enclavada entre Rusia, Ucrania, Polonia, Lituania y Letonia, Bielorrusia cuenta con una geografía sin apenas accidentes —en ningún punto supera los 300 metros sobre el nivel del mar— y carece de costa. Esa indefensión natural la ha hecho históricamente vulnerable a las invasiones y por tanto al dominio de potencias extranjeras. No en vano, durante siglos el territorio que hoy ocupa Bielorrusia perteneció al Principado de Pólatsk —uno de los principados constituyentes de la Rus de Kiev, el primer Estado eslavo ortodoxo que existió en el este de Europa—, al Gran Ducado de Lituania o a la Mancomunidad de las Dos Naciones —Polonia y Lituania—.

Entre 1918 y 1919, Bielorrusia existió como una república independiente, la República Nacional Bielorrusa, pero pronto se convirtió en una república constituyente de la Unión Soviética. Fue de hecho dentro de la URSS cuando el país se expandió hasta ocupar las fronteras actuales: en 1939, en virtud del Pacto Ribbentrop-Mólotov suscrito por los ministros de Exteriores de la Alemania nazi y la Unión Soviética y la posterior invasión de Polonia, Bielorrusia recibió parte del territorio que ocupaba la Segunda República Polaca.

En 1991, tras la disolución de la URSS, Bielorrusia recuperó su independencia. El ascenso al poder en 1994 de Aleksander Lukashenko, el último dictador de Europa, impidió no obstante que el país se alejara de la esfera de influencia rusa y en cierto sentido de las políticas soviéticas —el Estado sigue dominando el sistema productivo y la industria—.

El pulso entre la OTAN y Rusia

Cerca de tres décadas después, Lukashenko se mantiene en el poder, aunque no sin contratiempos: en las últimas elecciones de 2020 se impuso con el 80% de los votos, pero la oposición y parte de la comunidad internacional cuestionaron su validez. Como consecuencia, miles de bielorrusos se echaron a la calle y Lukashenko se vio obligado a acudir a Rusia, que mandó efectivos y expertos en propaganda para contener la revuelta.

Fruto de esa ayuda, Minsk, que hasta ese momento había tratado de seguir su propio camino —el país se había negado a acoger bases militares rusas en su territorio—, está hoy más atada a la potencia euroasiática. La invasión de Ucrania, en la que tropas rusas utilizaron la frontera ucraniano-bielorrusa para penetrar en el país desde el norte, es el último ejemplo.

En cuanto a la organización territorial, herencia directa del periodo soviético —el último cambio en la división administrativa de primer nivel se introdujo en 1960—, el mapa político de Bielorrusia se compone de seis óblasts o provincias —Vítebsk, Grodno, Brest, Gómel, Moguilov y Minsk— y la Ciudad de Minsk, que conforma por sí sola una región especial. Estos óblasts se dividen en 127 raions o distritos y estos, a su vez, en 1.356 consejos de aldea.

El mapa del espacio postsoviético en Europa, 30 años después de la caída de la URSS

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