La Fórmula 1 es uno de los deportes más populares del mundo. Desde su creación en 1950, la categoría reina del automovilismo ha crecido exponencialmente. En su primera edición, su calendario apenas contaba con siete grandes premios, seis de los cuales se celebraban en Europa. En 2023, el campeonato de Fórmula 1 albergará un total de 23 carreras a lo largo del mapa del mundo, lo que supone el récord absoluto de la competición.
A lo largo de la historia, Europa ha sido el epicentro de la Fórmula 1. Y aunque el Viejo Continente sigue siendo la región que más carreras acoge, su peso se ha reducido con los años. En 2023, los países europeos apenas organizarán el 39% de los grandes premios, entre los que se encuentran cuatro de los circuitos que se conservan de la temporada inaugural: Silverstone, Mónaco, Spa y Monza. Las carreras de Reino Unido e Italia son las únicas que se han mantenido de forma ininterrumpida en el calendario.
La globalización de la Fórmula 1 ha abierto el mapa del campeonato a otras regiones que intentarán cuestionar la hegemonía europea. A principios de los 2000, el campeonato experimentó un crecimiento entre las economías emergentes de Asia. Países como China, India, Rusia, Turquía, Malasia, Singapur y Corea del Sur lanzaron sus propios grandes premios entre 1999 y 2014, aunque la mayoría no tuvieron éxito. En la actualidad, otros dos actores han recogido el testigo: Oriente Próximo y Estados Unidos.
Los países del golfo Pérsico son el nuevo poder emergente en el mapa de la Fórmula 1. La región alberga cuatro grandes premios, incluyendo el primero en Baréin y el último en Emiratos. Pero si hay un lugar donde el auge de la Fórmula 1 está siendo aún más pronunciado, ese es Estados Unidos. En 2011, el país norteamericano no contaba con ninguna carrera en su territorio. Sin embargo, con la entrada del Gran Premio de Las Vegas, Estados Unidos acogerá hasta tres grandes premios de Fórmula 1 este año, más que ningún otro país en el campeonato.
La irrupción de estas potencias se debe a su poder económico. La inclusión de los grandes premios en el mapa de la Fórmula 1 requiere del pago de una cuota por parte de los circuitos, gestionados en su mayoría por Administraciones públicas. Mónaco es el que menos invierte por su estatus en el calendario (20 millones de dólares). Por el contrario, quien más aporta es Azerbaiyán, que abona 57 millones de dólares por su gran premio, seguida de Arabia Saudí y Catar (55 millones). Pese a la importancia histórica de los circuitos europeos, no existe un sistema que blinde su presencia en el calendario.
El nombre de los grandes premios es otro aspecto controvertido. La mayoría de las carreras incluyen su país en la denominación. Pero ¿qué sucede cuando se celebra más de una en un mismo Estado? Históricamente algunos circuitos adoptaban el nombre de otro país, como era el caso del Gran Premio de San Marino en Imola (Italia) o del Gran Premio de Luxemburgo en Nürburgring (Alemania). Sin embargo, hoy en día, los organizadores prefieren incluir el nombre de las regiones o las ciudades que financian la cuota.
En la actualidad el mapa de la Fórmula 1 sigue algunos patrones. En Europa, donde nació el campeonato, los circuitos se concentran entre la Riviera francesa e italiana y los Alpes, los destinos del turismo de lujo en los inicios del campeonato. En la actualidad los nuevos grandes premios recogen ese testigo, y se concentran en destinos ostentosos financiados con hidrocarburos en Arabia y Azerbaiyán y en grandes centros turísticos de Estados Unidos, como Las Vegas o Miami.