La edad del próximo presidente de los Estados Unidos superará la esperanza de vida del país norteamericano. Tanto Joe Biden (81 años) como Donald Trump (78 años) se convertirán en el presidente estadounidense más longevo de la historia si logran vencer en las elecciones del próximo mes de noviembre. Pero ¿es Estados Unidos una excepción? La respuesta es no: la edad media de los líderes globales es de 62 años, 32 años más que la de los países que dirigen.
Son datos que dibujan una gerontocracia que domina la élite política mundial. En las democracias, es la consecuencia de un sistema donde la experiencia, pero también los contactos y la capacidad de influencia en las esferas políticas juega un papel fundamental en el ascenso de los líderes, así como la necesidad de tener una posición financiera sólida para costear las campañas electorales o los requisitos de edad para postularse, como ocurre en Estados Unidos, donde los candidatos a la presidencia deben tener como mínimo 35 años.
En las dictaduras, por su parte, es frecuente que los líderes alarguen sus mandatos y envejezcan en el poder, como ocurre con Paul Biya en Camerún o Teodoro Obiang en Guinea Ecuatorial, los dos líderes no monárquicos que llevan más tiempo al frente de sus países —49 y 45 años, respectivamente—.
En la misma línea se sitúa Vladímir Putin en Rusia, que en 2021 eliminó los obstáculos constitucionales para reeditar su mandato por tercera vez consecutiva y puede extender su presidencia hasta 2036. Lo mismo hizo en 2023 Xi Jinping, el primer jefe de Estado chino en repetir mandato por tercera vez tras aprobar un cambio constitucional en 2018.
No es de extrañar por tanto que, a menores garantías democráticas, mayor sea la edad de los dirigentes: haciendo uso del índice de democracia de The Economist, los líderes de las democracias plenas tienen una edad media de 57 años, las democracias imperfectas de 60, los regímenes híbridos de 61 y los regímenes autoritarios de 62.

Por regiones, Europa es la única que parece ir en contra de la tendencia global. Allí la edad de los líderes no está muy alejada de la media de sus habitantes, y hay incluso tres casos en los que se encuentra por debajo: Milojko Spajić en Montenegro con 36 años, Simon Harris en Irlanda con 37 y Giorgia Meloni en Italia con 47.
Dos son las razones del rejuvenecimiento de la política en Europa: por un lado, destaca la pérdida de popularidad de los partidos tradicionales, que ha creado oportunidades para nuevos partidos y líderes, como le ocurrió a Emmanuel Macron con ¡La República en Marcha! en 2016 en Francia, cuando tenía 39 años.
Por otra parte, también influye la celebración de elecciones parlamentarias, donde los jefes de Gobierno son elegidos por los propios políticos y con frecuencia el carisma y las habilidades de comunicación pesan más que la experiencia.
Además de Spajić y Harris, hay otros tres líderes globales con menos de cuarenta años: Daniel Noboa en Ecuador e Ibrahim Traoré en Burkina Faso, ambos con 36 años, y Gabriel Boric en Chile con 38. Por el contrario, hay doce dirigentes con más de ochenta años, entre los que destacan Mohamed bin Salmán en Arabia Saudí con 88 y Paul Biya en Camerún con 91. De todos ellos, solo ocho mandatarios tienen más edad que Joe Biden.
Metodología
La base de datos incluye la edad de los dirigentes de 189 países.
Fuentes: The Washington Post, The Economist y Pew Research Center.



