Lo que Europa ha hecho bien y mal con la vacunación

Bruselas ha puesto en marcha su artillería legal para conseguir vacunar al 70% de la población adulta de la Unión a finales de verano. Pese a las críticas por el lento inicio de la vacunación, la Comisión Europea cree que su estrategia de compra conjunta evita disputas entre países miembros y garantiza el acceso igualitario a las dosis. Los retrasos en el suministro provocaron una disputa con la compañía AstraZeneca y roces con el Reino Unido, pero la aprobación de nuevas vacunas y los acuerdos de producción entre farmacéuticas generan esperanza.
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Lo que Europa ha hecho bien y mal con la vacunación
Fuente: Wikimedia.

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La mayor campaña de vacunación de la historia en muchos países de la Unión Europea comenzó en plenas vacaciones de Navidad y con una población hastiada tras casi un año de pandemia de coronavirus. Las imágenes de pinchazos en residencias de ancianos y hospitales se repetían, reflejo de un “conmovedor momento de unidad”, según aseguró la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. Sin embargo, la alegría del primer momento dio paso al escepticismo, la incredulidad y hasta el enfado en muchas capitales. Cuando las dosis dejaron de llegar a los puntos de vacunación, Bruselas se convirtió en apenas unos días en el blanco de todas las críticas.

Los retrasos en el suministro de los viales de las farmacéuticas Pfizer-BioNTech y Moderna, y el anuncio de AstraZeneca de que solo disponía de una cuarta parte de las dosis comprometidas, frenaron casi en seco la vacunación en los países miembros. Como la Comisión Europea se ha encargado de negociar en nombre de los Veintisiete la compra anticipada de las vacunas, que después la Agencia Europea del Medicamento (EMA) tenía que aprobar, enseguida se culpó a Bruselas de los problemas.

El primer objetivo de la estrategia de vacunación de la UE era evitar una guerra entre Gobiernos por conseguir dosis y asegurar el acceso por igual. De esta forma, los países más pequeños y con menor poder de negociación no tendrían dificultades para obtener vacunas ni pagarían un precio más elevado. “Si no fuera por los contratos que ha firmado la Comisión, algunos países todavía no habrían recibido ni una sola dosis”, llegó a decir el portavoz oficial del Ejecutivo comunitario, Eric Mamer.

Para ello, los veintisiete Estados miembros acordaron que la Comisión negociaría la compra de vacunas en su nombre. Así, en junio se puso en marcha una compra anticipada conjunta que ha movilizado un total de 2.700 millones de euros del presupuesto comunitario para asegurarse 2.300 millones de dosis, más que suficientes para los 450 millones de europeos. De hecho, está previsto que hasta 1.000 millones de dosis puedan reexportarse o donarse a países con menos recursos.

La opacidad sobre los contratos y el conflicto con AstraZeneca

Desde el verano pasado, la Comisión cerró contratos con seis farmacéuticas que desarrollaban candidatas a vacunas. Las vacunas de la alianza germano-estadounidense Pfizer-BioNTech —que suministrará 600 millones de dosis—, la estadounidense Moderna —160 millones— y la anglo-sueca AstraZeneca —400 millones— ya han sido autorizadas por la EMA y se han comenzado a administrar. También hay acuerdos con la alemana CureVac para que proporcione 405 millones de dosis, la estadounidense Johnson&Johnson —400 millones—, y la alianza franco-británica Sanofi-GSK —300 millones—, cuyas vacunas podrían aprobarse en las próximas semanas o meses.

Los fondos comunitarios debían destinarse a las farmacéuticas para que preparasen sus cadenas de producción frente a la enorme demanda de vacunas. También se cubría el riesgo de que sus candidatas no se autorizaran. A los 2.700 millones que la Comisión firmó en los contratos para asegurar el suministro en toda la UE se suman los cientos o miles de millones que los países miembros pagaron a cada farmacéutica por las dosis que reciben.

No obstante, las farmacéuticas impusieron cláusulas de confidencialidad en las negociaciones con Bruselas. Pese a la presión creciente del Ejecutivo comunitario, hasta el momento solo AstraZeneca y CureVac han hecho públicos los contratos. Las partes confidenciales de los documentos incluyen la cantidad de dosis que las compañías deben entregar a cada país y los plazos establecidos, pero sí se sabe que el Ejecutivo comunitario utilizó solo el criterio de población para repartir las vacunas. A mayor número de habitantes, mayor número de dosis.

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Estados Unidos y la Unión Europea son los grandes compradores de vacunas en el mundo.

El objetivo de la Comisión es que el 70% de la población adulta de la UE esté vacunada para finales del verano, pero esa cifra queda aún muy lejos, ya que la inmunización avanza lenta por la escasez actual de viales. Europa está inmersa en plena tercera ola y con apenas el 2,5% de los europeos vacunados hasta el momento, frente al 8,4% de Estados Unidos y el 12,3% del Reino Unido.

Bruselas ha admitido al final que subestimó las dificultades que conlleva la producción masiva de vacunas. La propia Von der Leyen ha reconocido que fue “demasiado optimista” respecto a la cantidad de viales que las farmacéuticas podían entregar a los Veintisiete, y que en su equipo estaba “demasiado seguro” de que lo encargado y pagado iba a llegar a tiempo.

Pese a la urgencia, la vacunación se ha visto frenada en enero en toda la UE por los problemas de producción primero en Prfizer-BioNTech y después en AstraZeneca. Esta llegó a anunciar que reduciría en un 60% las entregas a la UE en el primer trimestre del año. Tras una serie de reuniones entre representantes de la farmacéutica y funcionarios europeos, la Comisión dejó claro que no le convencían las explicaciones. 

En Bruselas crecían las sospechas de que AstraZeneca desviaba parte de los viales fabricados en sus plantas de la UE y destinados al territorio comunitario a terceros países —como el Reino Unido o Israel, que han pagado más por las vacunas— sin el conocimiento de la Comisión. La compañía lo negó, pero la tensión escaló y la UE entró en una disputa abierta con la farmacéutica anglo-sueca. En la burbuja europea se barajó la posibilidad de invocar poderes excepcionales para imponer medidas a las compañías con el fin de incrementar la producción.

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A pesar de los tropiezos, Europa tiene previsto completar la vacunación mucho antes que otras regiones.

La Comisión, no obstante, ha optado por adoptar un mecanismo de control de exportaciones para al menos los próximos tres meses, con el fin de impedir la salida de vacunas producidas en la UE si las compañías no cumplen con las entregas previstas. Asimismo, el Ejecutivo comunitario ha prometido más fondos del presupuesto europeo 2021-2027 para ampliar las plantas de producción de las farmacéuticas e incluso construir otras nuevas. Las decisiones también han frenado propuestas radicales como imponer la cesión obligatoria de las licencias de fabricación. 

Todos contra Von der Leyen

Pese a las últimas medidas, la presidenta Von der Leyen está en el ojo del huracán por el malestar que hay en las capitales debido a la lentitud y los problemas con la vacunación. En Bruselas existe el convencimiento de que la estrategia de compra conjunta de vacunas fue un acierto, pero la ejecución parece estar plagada de fallos. Dentro y fuera de las instituciones comunitarias, muchos apuntan a su máxima responsable.

Para asegurarse el suministro de vacunas, Estados Unidos, con 328 millones de habitantes, invirtió cinco veces más dinero que la UE, donde viven 446 millones. Mientras que Washington había firmado contratos en agosto con las fabricantes de las tres vacunas que se comercializan ahora, la UE cerró los contratos con Pfizer y Moderna en noviembre. Bruselas priorizó conseguir las dosis al menor precio posible, pero el bloque comunitario parece haberse quedado atrás en la carrera por la inmunización y, por consiguiente, en la recuperación económica. Además, la UE apostó fuerte por vacunas aún no desarrolladas del todo, como la de la francesa Sanofi. Por su parte, Estados Unidos y el Reino Unido aprobaron a principios de diciembre la vacuna de Pfizer, la primera disponible, para uso de emergencia. La EMA autorizó su administración en la UE varias semanas después. 

Se extiende así la sensación de que ha faltado previsión. Los expertos creen que, pese a las prisas, la Comisión debería haber buscado asesoramiento jurídico externo en materia comercial y dudan de que ahora que los contratos firmados permitan a Von der Leyen exigir responsabilidades a las compañías. La falta de seguimiento también llevó a que AstraZeneca, que debía demostrar que parte del dinero recibido de la UE se había destinado a reforzar sus capacidades de producción, no lo hiciera, de lo cual nadie avisó. Otros expertos apuntan a que Bruselas debería haber utilizado incentivos para que las farmacéuticas se aliasen en la producción de vacunas, como ya han hecho Pfizer-BioNTech y Sanofi.

Por si fuera poco, la Comisión ha tenido que lidiar con el error político de activar el protocolo para impedir la circulación de vacunas e ingredientes entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte por miedo a una fuga de viales hacia el resto del Reino Unido. Von der Leyen culpó a su vicepresidente Valdis Dombrovskis, pero la Comisión tuvo que rectificar horas después del error, pues afectaba de lleno a una de las partes más sensibles del acuerdo del brexit. También se critica a la presidenta por comparecer solo ante medios de su país o dar explicaciones en la Eurocámara a puerta cerrada.

La esperanza de una vacuna made in EU

Bruselas confía en su plan y no cree que todo esté perdido; al contrario: el lento inicio de la vacunación puede quedar como un tropiezo en un proceso que culmine con éxito. En las próximas semanas o meses, la previsible aprobación por parte de la EMA del resto de vacunas para las que se cerraron acuerdos de venta —Johnson&Johnson, Sanofi-GSK y CureVac— puede reactivar el ritmo de inmunización en la UE.

Las mayores esperanzas están puestas en la candidata de la farmacéutica alemana CureVac, que ha llegado a un acuerdo con el gigante químico germano Bayer para producir trescientos millones de dosis antes de finales de año. Esta podría ser la primera vacuna contra la covid-19 producida enteramente por empresas con sede en la UE. Sería una oportunidad ante las dificultades de otras compañías extracomunitarias para cumplir con los compromisos, pero no es el único acuerdo entre farmacéuticas para aumentar la capacidad de producción. Pfizer y BioNTech anunciaron primero que la francesa Sanofi fabricaría 125 millones de dosis de su vacuna, y después se supo que el gigante suizo Novartis apoyaría su fabricación. Asimismo, Pfizer adelantará al segundo trimestre del año la entrega de 75 millones de dosis a la UE. 

Ahora bien, la política de encargos centralizados de la UE no excluye que cada país pueda comprar dosis extra por su cuenta. Alemania ya ha pedido treinta millones de dosis adicionales de la vacuna de Pfizer, mientras que Hungría ha optado por comprar viales a China y Rusia. La vacuna rusa Sputnik V fue recibida con escepticismo en un principio por las tensas relaciones entre Bruselas y Moscú, pero la reciente constatación de su elevada eficacia y la escasez de otras vacunas ha llevado al Ejecutivo comunitario a dejar la puerta abierta a su distribución en la UE.

Pese a que la Comisión reaccionó tarde en los inicios de la pandemia, el millonario fondo para recuperar la economía acordado por los Veintisiete permitió al Ejecutivo comunitario apuntarse un tanto en un momento clave. Ahora, la ambiciosa estrategia de vacunación de la UE en un contexto de pandemia sin precedentes ha vuelto a poner contra las cuerdas a la Comisión y en especial a la presidenta Von der Leyen, cuyo liderazgo al frente de la institución se cuestiona. Está por verse si las vacunas llegarán a tiempo y cómo sorteará la Unión esta nueva crisis.

Luis Vellón

Castellón, 1993. Periodista con experiencia en Bruselas donde he trabajado para diversos medios y organizaciones. Tengo especial interés por los asuntos europeos y Latinoamérica. Creo que la mirada social es fundamental a la hora de analizar el mundo. Máster en Periodismo Político Internacional (UPF).