Líbano ante la caja de Pandora electoral

Líbano ha celebrado elecciones legislativas en 2018 por primera vez en nueve años. La victoria del partido Hezbolá en los comicios lleva al país, en una delicada situación política y económica, a complejos escenarios, la mayoría marcados por la geopolítica regional.
Política y eleccionesOriente Próximo y Magreb
Líbano ante la caja de Pandora electoral
Fuente: Mary Madigan

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Entre un Hariri como primer ministro de Líbano hay exactamente cuatro años, precisamente los que transcurren desde que Rafic Hariri fuese asesinado en las calles de Beirut con un coche bomba en 2005 y el nombramiento de su hijo, Saad Hariri, en 2009. La muerte del primero —un atentado con más sombras que luces del que se presupone autor a Hezbolá con el apoyo de los servicios secretos sirios— dio lugar a la llamada Revolución de los cedros, que en muchos aspectos supuso un antes y un después para el magullado país levantino. El segundo, sin embargo, ha navegado durante su corto mandato en las turbulentas aguas de la política interna y exterior libanesa a merced de la parálisis en la que se mantiene el país y rehén —en sentido literal— de los vaivenes que impone el belicoso contexto regional de Oriente Próximo.
A pesar de todo ello, Líbano consiguió este pasado domingo celebrar unas elecciones legislativas, un hito no por venir de un pasado autoritario —el país tiene unos estándares democráticos aceptables considerando la situación regional—, sino por las trabas, miedos, alianzas, cálculos y consecuencias imprevisibles que tienen unos comicios en el Estado libanés. No es para menos: no se celebraban elecciones desde 2009 y el Parlamento prorrogó en sucesivas ocasiones su mandato al tiempo que los países árabes se incendiaban bajo el argumento —bastante fundado— de que un resultado controvertido podía desestabilizar el país que desde hace décadas camina cual funámbulo sobre el alambre de Oriente Próximo, por el momento con bastante más suerte que muchos de sus vecinos.
Otra cuestión relacionada es que a la mayoría de los grupos no les convenía abordar un debate —cuya antesala son las legislativas— como es el del sistema político libanés y el censo electoral. El país levantino basa su reparto de poderes en favor de un equilibrio confesional. Históricamente, hubo un balance demográfico entre cristianos maronitas, musulmanes suníes y musulmanes chiíes, y con el fin de qu...

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Fernando Arancón

Madrid, 1992. Director de El Orden Mundial. Graduado en Relaciones Internacionales por la UCM. Máster en Inteligencia Económica en la UAM. Especialista y apasionado de la geopolítica.