Las plataformas, árbitros incómodos de la libertad de expresión

El veto a Trump en Twitter, Facebook y otras redes sociales provocó un éxodo masivo hacia foros alternativos y puso a las grandes plataformas en el punto de mira. Más allá de la intención de las medidas, su eficacia y coherencia son cuestionables. Además, reavivan el debate sobre si unas pocas compañías privadas deben velar por el interés de millones de usuarios.
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Las plataformas, árbitros incómodos de la libertad de expresión
Fuente: elaboración propia.

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El asalto al Capitolio de Estados Unidos el pasado 6 de enero probó que las conspiraciones y narrativas falsas difundidas en internet pueden tener graves consecuencias fuera de lo virtual. Su promoción en redes como Twitter o Facebook también demostró que las regulaciones implementadas por las plataformas habían sido ineficaces. En esta ocasión, ante la trascendencia del suceso, varias redes sociales, tiendas online, servidores web, plataformas de pago y servicios de mensajería suspendieron en distinta medida a Donald Trump y sus seguidores.
Además del debate sobre su acierto u oportunismo, estas medidas suscitan interrogantes, como su repercusión en la influencia del expresidente y en el contenido extremo de sus simpatizantes. Otro, si marcarán la actuación de las plataformas, que hasta ahora habían sido más comedidas. Además, la intervención de estas compañías, que algunos consideran censura, genera discordia en torno a la regulación del contenido: no hay consenso sobre quién debería ser el árbitro y bajo qué criterio. 
Trump, silenciado
Twitter decidió suspender la cuenta personal de Trump dos días después del asalto, alegando que sus últimos tuits violaban su política contra la glorificación de la violencia. Para ello, la red tuvo en cuenta no solo el contenido de los tuits, sino también la manera en la que sus seguidores los interpretaban. Este es un matiz importante: es inusual que Twitter reconozca interpretar el lenguaje más allá de su significado literal, atendiendo al contexto y al significado implícito del contenido. 
Por su parte, Facebook prohibió que Trump publicase mensajes al menos hasta el fin de su mandato, por el contenido que publicaba antes del asalto al Capitolio y por el que podría publicar en el caso de seguir activo. La compañía argumentó que los riesgos de permitir su servicio a Trump eran “simplemente demasiado grandes”, pues podría socavar la transición pacífica del poder a su sucesor. Tras su marcha de la Casa Blanca, Trump sig...

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Pablo Moral

Écija (Sevilla), 1992. Doctorando en Ciencias Políticas en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Investigo sobre comunicación política en redes sociales, desinformación y procesamiento del lenguaje natural en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Graduado en Relaciones Internacionales y máster en Estudios Euromediterráneos por la Universidad Complutense de Madrid.