El hukou es un pasaporte interno que vincula los derechos sociales al lugar de nacimiento en China. Para los migrantes rurales que se trasladan a las ciudades es complicado regularizar su situación, por lo que viven sin derecho a sanidad, educación, pensiones o compra de vivienda. Esta población flotante es de 290 millones de personas —el 35% de la población activa— y vive en las ciudades con su hukou rural.
Este mecanismo de control migratorio fue crucial para que China se volviese la fábrica del mundo, ya que permitía una fuente continua de mano de obra barata para las industrias exportadoras, situadas sobre todo en la costa del país. Sin embargo, ahora que ese modelo de crecimiento parece haber llegado a su límite y la natalidad se está frenando, la reforma de los hukou es más urgente que nunca.
Los planes de reforma no eliminarían todas las restricciones
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