El Gobierno israelí ha empezado a impulsar su polémica reforma judicial. La iniciativa puede provocar un giro autoritario en Israel.
¿Qué tienes que saber?
- El Parlamento israelí aprobó el lunes la primera ley de su reforma judicial. La iniciativa impide al Tribunal Supremo anular las decisiones del Gobierno que considere irrazonables. El Ejecutivo también pretende debilitar la capacidad de la corte para revisar leyes y controlar la selección de los jueces. El Gobierno sostiene que el poder judicial es una institución liberal e intervencionista que obstruye la voluntad popular.
- La reforma judicial es una de las propuestas más destacadas del primer ministro, Benjamin Netanyahu. Netanyahu cuenta con un proceso judicial abierto desde 2019 por presunto fraude y soborno. Regresó al poder en noviembre de 2022 junto a la extrema derecha después de que una alianza de ocho partidos opositores lo apartara del Gobierno en junio de 2021.
- La reactivación de la reforma judicial ha disparado las protestas en Israel. Medio millón de manifestantes salieron a las calles el pasado sábado para denunciar una deriva antidemocrática del Gobierno. Los reservistas del Ejército también han amenazado con no presentarse a filas si la reforma sigue adelante y el principal sindicato ha llamado a la huelga general. En marzo, las movilizaciones sociales obligaron a Netanyahu a posponer su reforma judicial.
¿Por qué es importante?
- Israel siempre se ha vendido como la democracia de Oriente Próximo. Sin embargo, la reforma de Netanyahu impulsaría un giro autoritario. El primer ministro busca blindarse frente a sus escándalos judiciales y debilitar su único contrapeso, lo que le permitiría desarrollar sus planes expansionistas en Cisjordania y sus ataques a las minorías.
- La deriva autoritaria de Netanyahu refleja el peso de la extrema derecha en el Gobierno de Israel. El futuro del primer ministro depende de su alianza con los extremistas y los ultraortodoxos, por lo que necesita cumplir con sus demandas si quiere mantenerse en el poder.
- Sin embargo, la reforma judicial plantea importantes problemas a Tel Aviv. La principal amenaza para el Gobierno israelí es el Ejército. Las Fuerzas Armadas son el elemento de cohesión en un país atravesado por profundas divisiones étnicas, políticas y religiosas. Una rebelión de los militares amenazaría la estabilidad interna e, incluso, la seguridad del Estado israelí en Oriente Próximo.
- Otro de los asuntos controvertidos para Netanyahu es Estados Unidos. El histórico aliado de Israel se ha opuesto a la reforma y su presidente, Joe Biden, ya ha pedido la paralización. Aunque Washington no tiene intención de involucrarse en el asunto, la senda autoritaria de Tel Aviv está alejando a ambos socios en un momento donde Israel está buscando normalizar sus relaciones con el mundo árabe.
¿Qué cabe esperar?
- La reforma judicial será un proceso largo en Israel. La semana que viene, el Parlamento israelí cerrará hasta septiembre. Es probable que Netanyahu aproveche ese receso para negociar una solución de consenso con los sindicatos y la patronal y reducir las protestas. Sin embargo, es improbable que se llegue a un acuerdo.
- Del mismo modo, es poco probable que el Ejecutivo israelí se eche para atrás con la reforma. Netanyahu necesita promover esta reforma para mantener el respaldo de sus socios y acabar con el proceso judicial pendiente. Asimismo, la reforma dará vía libre a Tel Aviv intensificar sus ofensivas en los territorios ocupados.
- Las consecuencias políticas y sociales de este giro autoritario son impredecibles. Es muy probable que una gran parte del Ejército se rebele contra la decisión del Gobierno y que las protestas sociales se agraven. A medida que la situación se recrudezca, Ben Gvir, el ministro ultraderechista de Seguridad Nacional, adoptará un enfoque más represivo, lo que puede derivar en un conflicto interno sin precedentes.
📰 Lo que (también) debes saber esta semana
🧯 El auge de la extrema derecha incendia Alemania. El presidente de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU), Friedrich Merz, recibió una ola de críticas después de abrirse a colaborar con la extrema derecha a nivel local. Pese a recular, sus palabras reflejan el acercamiento de los conservadores europeos a la derecha más radical.
¿Por qué es importante? La extrema derecha está al alza en Alemania. El partido ultraderechista AfD es la segunda fuerza en las encuestas y cosechó su primera victoria electoral en Sonneberg, al este del país. AfD está capitalizando el descontento social por la recesión económica, el repunte de la inflación y la crisis energética provocada por la guerra de Ucrania. Su discurso contrario al sistema, a la inmigración y al cambio climático está calando en el este de Alemania, donde se sitúan las regiones más empobrecidas.
En este contexto, que los conservadores alemanes quieran pactar con la extrema derecha no sería una sorpresa. Los acuerdos entre la derecha tradicional y la derecha radical se han extendido por Europa, tal y como se ve en Finlandia, Suecia, Italia y España. Sin embargo, el ascenso de la ultraderecha es un tema especialmente tabú en Alemania. Hasta ahora, la CDU ha mantenido un “cordón sanitario” contra AfD, y es probable que se mantenga. Pero si esa estrategia cambia a medio plazo, marcará un punto de inflexión en el crecimiento de las formaciones ultraderechistas europeas.
🇷🇺🌍 Rusia, a la conquista de África. Moscú y los Estados africanos se citan este jueves en San Petersburgo para celebrar la segunda cumbre Rusia-África, la primera desde 2019.
¿Por qué es importante? África es una de las prioridades geopolíticas de Rusia. Desde el inicio de la invasión de Ucrania, Moscú ha intentado ganarse el favor de los países africanos, que conforman el bloque de votantes más grande en la Asamblea General de la ONU. Sin embargo, esta cumbre es relevante por dos cuestiones. La primera es la expiración del acuerdo de exportación de grano entre Ucrania y Rusia. La mayoría del trigo que importan los países africanos procede de estos Estados. Por tanto, un bloqueo de los puertos del mar Negro provocaría un aumento del precio de los alimentos y una nueva crisis alimentaria en el continente.
La segunda es el futuro del Grupo Wagner tras la rebelión fallida en Rusia. La compañía de mercenarios rusos mantiene importantes acuerdos de seguridad con los gobiernos africanos y controla parte de los recursos naturales del continente. Su desintegración en África amenazaría la estabilidad de muchos regímenes y la influencia de Rusia en la zona.





