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El próximo invierno el gas ruso ya no calentará tantos hogares europeos como hasta ahora. Las sanciones tras la guerra de Ucrania están obligando a cambiar las rutas y los proveedores de energía con los que comerciaba la Unión Europea. Y en esta reorganización energética mundial, África, y en especial Nigeria, van a jugar un papel clave.
Marruecos y Argelia, las dos potencias rivales del Magreb, se han lanzado a competir para ser los intermediarios de las importaciones de gas nigeriano que tanto va a necesitar Europa. Ninguno quiere quedarse atrás en esta pugna por convertirse en un socio estratégico para África occidental y la Unión Europea, y están acelerando la puesta en marcha de dos grandes gasoductos. Miles de kilómetros de tubería a través del desierto y el océano. Todo para dominar el comercio del gas africano, asegurarse influencia en el nuevo mercado energético y afianzar sus relaciones con los países europeos.
El gasoducto transahariano, la apuesta de Argelia
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