Cada vez generamos más contenido digital. Si en 2015 se crearon, almacenaron, y consumieron 15,5 zettabytes de datos, el equivalente a 15,5 billones de gigabytes, esta cifra se multiplicará casi por diez en 2024. Y esos datos deben guardarse en algún sitio. En los últimos años se ha popularizado una tecnología que permite almacenarlos en internet: la nube, que no es más que filas de ordenadores a los que se puede acceder de forma remota, apilados en centros de datos, también llamados granjas de servidores.
Los centros de datos prestan un servicio de almacenamiento, procesamiento e incluso de computación a millones de usuarios. Además, permiten a empresas ahorrar mucho dinero guardando sus datos u ofreciéndoles acceder a programas informáticos en remoto a cambio de una cuota.
Pero, pese a estos grandes avances, el mercado está controlado por unas pocas compañías, lo que puede suponer un grave problema. En junio de 2021 un fallo en una empresa de servidores dejó sin funcionar las páginas de Amazon, Twitch, The New York Times o El País durante una hora. El mercado de la nube no deja de crecer a medida que aumentan los servicios accesibles online y las personas con conexión a internet, y con él crece la importancia geopolítica de los servidores que la sostienen.
Suscríbete a EOM para seguir leyendo este artículo
Lo que pasa en el mundo te afecta. Comprenderlo es más necesario que nunca
Continuar
Anual · Cancela en cualquier momento