De Gaza a Eurovisión: así ha colapsado el poder blando de Israel

Con la ofensiva en la Franja, el Estado israelí ha ido perdiendo su 'soft power', girando de forma decisiva al poder duro. En ese marco, el Festival de la Canción ha pasado de ser un escaparate a un símbolo de su rechazo internacional
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De Gaza a Eurovisión: así ha colapsado el poder blando de Israel
La cantante israelí Yuval Raphael en la alfombra turquesa de Eurovisión en Basilea en mayo de 2025. | FABRICE COFFRINI - AFP

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Eurovisión nació con la idea de unir a Europa a través de la música, pero en los últimos años se ha convertido en escenario de la batalla política y reputacional que rodea a Israel. Las participaciones israelíes en Malmö 2024 y Basilea 2025 estuvieron marcadas por abucheos, protestas masivas y fuertes medidas de seguridad. La tensión ha llegado a su punto máximo para la edición de este año en Viena, donde España, Irlanda, Eslovenia, Países Bajos e Islandia no participarán en protesta por la presencia israelí.
Eurovisión nunca fue sólo un evento musical para Israel. Durante décadas, el certamen funcionó como una herramienta de soft power o poder blando para proyectar la imagen de una sociedad moderna, diversa y occidentalizada, como confirmó ayer una investigación del New York Times. La hasbará —la estrategia de diplomacia, relaciones públicas y propaganda israelí— consideró el festival un escaparate estratégico, impulsando campañas digitales y la movilización del televoto para apoyar a sus candidaturas.
Paradójicamente, el mismo festival que ayudó a Israel a mejorar su imagen internacional se ha convertido en el símbolo de su deterioro y del colapso de una estrategia construida durante décadas. En ese tiempo, Israel ha tratado de proyectarse a través de la cultura, la tecnología, el turismo o eventos internacionales capaces de eclipsar parcialmente el conflicto palestino. Sin embargo, su ofensiva en la Franja de Gaza tras el 7 de octubre de 2023 ha acelerado una crisis reputacional incontenible. Protestas, boicots y acusaciones de pinkwashing reflejan el desgaste de un modelo de imagen internacional cada vez menos eficaz.
El modelo israelí de ‘soft power’ 
El poder blando israelí es el resultado de una estrategia de imagen. Desde sus orígenes como Estado en 1948, Israel ha buscado proyectarse más allá del conflicto con Palestina, y a finales del siglo XX comenzó a desarrollar una sofisticada marca nacional orientada a atraer turismo, inversión y legitimidad pol...

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Miguel Gómez Catalán

Navarra, 2002. Graduado en Relaciones Internacionales por la URJC. Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la UC3M. Interesado en geopolítica, con especial atención al Indo-Pacífico, movimientos sociales y dinámicas políticas contemporáneas.