Escucha este artículo
Oriente Próximo está al borde de otra espiral de violencia. Israel bombardeó la Embajada de Irán en Damasco el 1 de abril, Teherán respondió el pasado fin de semana atacando varias ciudades israelíes con drones y misiles, y Tel Aviv amenaza con golpear suelo iraní. Aunque el choque se ha limitado a armas convencionales, ambas partes tendrían la capacidad y motivaciones para recurrir a misiles nucleares.
Irán aún no tiene armas nucleares, pero tras el ataque de Hamás contra Israel en octubre y la invasión israelí de Gaza ha seguido produciendo material nuclear. La agencia de la ONU identificó en su informe de noviembre un aumento de 6,7 kilos de uranio enriquecido al 60%. Estados Unidos estima que, si los iraníes lo desearan, les bastarían dos semanas para llevarlo al 90% necesario para producir un arma nuclear. El total acumulado hasta ahora (128,3 kilos) daría para tres cabezas.
El régimen iraní lleva meses insistiendo en que no quiere una guerra regional, pero el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu tiene claro que provocándole distrae al mundo de la masacre en Gaza. Las respuestas del Eje de la Resistencia iraní han sido siempre firmes, pero medidas. Así lo ha entendido también Estados Unidos, cuyas represalias han sido tardías y limitadas.
Suscríbete a EOM para seguir leyendo este artículo
Lo que pasa en el mundo te afecta. Comprenderlo es más necesario que nunca
Continuar
Anual · Cancela en cualquier momento