Cuando Marruecos se independizó en 1956, el rey marroquí Mohamed V empezó a defender la idea del Gran Marruecos, un territorio que incluía todo el Sáhara español, Mauritania y partes de Mali y Argelia. Según el monarca, estos territorios pertenecían históricamente a Marruecos, por lo que sus ocupantes tenían que devolverlos. España administraba el Sáhara desde 1884 y no estaba dispuesta a abandonarla tan fácilmente. Es más, la ONU llevaba intentando que España emprendiese la descolonización del territorio desde 1965, sin éxito.
Una descolonización tardía y problemática
La descolonización del Sáhara español fue distinta a la del resto de colonias africanas. Por un lado, España no reconoció que era una colonia hasta 1960, a pesar de que su ingreso en la ONU en 1956 le obligaba a ello. Para eludir esas obligaciones, el Gobierno emitió un decreto en 1958 que convertía al Sáhara en una provincia, sujeta por tanto al derecho español y no al internacional. Con esta estrategia, España buscaba que la ONU no le obligase a abandonar el Sáhara en el marco de su proceso internacional de descolonización.
Por otro lado, Marruecos reclamaba el territorio. Afirmaba que España había aceptado la soberanía marroquí sobre el Sáhara en la Declaración hispano-marroquí de Madrid de 1956, que reconocía su independencia e integridad como país. Desde entonces, el reino alauita concentró sus esfuerzos en que la ONU declarase el Sáhara como territorio no autónomo.
A partir de entonces, la Asamblea General de la ONU aprobó varias resoluciones para que España celebrase un referéndum de autodeterminación que permitiese a los saharauis decidir su futuro. Aunque en un primer momento España desobedeció y continuó con la ocupación, en 1973 accedió a respaldar el proceso de independencia saharaui. Para entonces, el dictador español Francisco Franco agonizaba y era incapaz de dirigir los asuntos de Estado, Marruecos presionaba para ocupar el Sáhara, la ONU instaba a que se descolonizase y en territorio saharaui había nacido un movimiento de liberación nacional, el Frente Polisario. Ante la imposibilidad de seguir controlando el Sáhara, España anunció que celebraría un referéndum de autodeterminación en los seis primeros meses de 1975.
Marruecos respondió al rechazo de la justicia internacional lanzando la Marcha Verde
Aunque tanto la ONU como Marruecos querían que España se retirase del Sáhara, el anuncio del referéndum no les sentó igual. Para la ONU fue una buena noticia, ya que era de los pocos territorios africanos pendientes de descolonizar, pero su posible independencia desató miedo en Marruecos. Por esta razón, el rey Hasán II, hijo de Mohamed V, orquestó una estrategia para retrasar el referéndum: involucró a la vecina Mauritania en las reclamaciones territoriales y pidió a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que se pronunciase acerca de a qué país pertenecía el Sáhara. El 16 de octubre de 1975, la CIJ dictaminó que el territorio era del pueblo saharaui y que este tenía derecho a la autodeterminación.
Sin embargo, Marruecos no aceptó esta resolución. Hasán II anunció entonces que Marruecos lanzaría la Marcha Verde para recuperar el Sáhara. Así, el 6 de noviembre de 1975 350.000 civiles cruzaron la frontera para ocupar el territorio y presionar a España para que lo abandonase. Estados Unidos apoyó la manifestación por miedo a que un Estado saharaui socialista respaldado por Argelia reforzase a la Unión Soviética en el Magreb, y a España no le quedó más remedio que ceder ante las presiones marroquíes. Marruecos puso fin a la Marcha Verde tres días después, pero a condición de que España negociase su retirada del territorio. La semana siguiente, España firmó el Acuerdo Tripartito de Madrid por el que cedió la administración del Sáhara a Marruecos y Mauritania al margen de la ONU.
La retirada de España desató una guerra entre el Frente Polisario y Marruecos junto con Mauritania que duró hasta 1988, cuando marroquíes y saharauis —Mauritania se había retirado en 1979— acordaron un alto el fuego a instancias de la ONU. Tres años después, la organización desplegó la misión de paz Minurso para celebrar el referéndum de autodeterminación que España había prometido al pueblo saharaui en 1974. No obstante, la consulta todavía no se ha realizado y la ONU sigue considerando al Sáhara como territorio pendiente de descolonizar, ya que niega la validez del Acuerdo de Madrid.