6 de febrero de 1952

6 de febrero de 1952: Isabel II del Reino Unido se convierte en monarca tras la muerte de su padre

La reina Isabel II ascendió al trono con apenas veintiséis años en un momento de declive de la monarquía británica. Convertida en icono mediático, es la jefa de Estado más longeva y popular de la historia del país.
6 de febrero de 1952: Isabel II del Reino Unido se convierte en monarca tras la muerte de su padre
Retrato de la Reina Isabel II en 2011 durante su mensaje el día de la Commonwealth, por Julian Calder. Fuente: Wikimedia Commons

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Cuando Isabel Alejandra María Windsor nació en 1926 en Londres, pocos esperaban que fuera reina. La primera hija de los duques de York era tercera en la línea sucesoria por detrás de su tío Eduardo y de su padre Alberto. Tras la muerte de Jorge V en 1936, Eduardo VIII heredó el trono británico. Sin embargo, abdicó el mismo año para casarse con la celebridad estadounidense Wallis Simpson. Como su condición de divorciada era incompatible con los principios de la Iglesia anglicana, el rey se marchó para evitar la dimisión del Gobierno.

La coronación de su padre bajo el nombre de Jorge VI convirtió a Isabel en heredera con diez años. Su primera aparición pública se produjo en 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, en una visita a la Guardia de Granaderos. El conflicto catapultó su popularidad entre los británicos, en especial con su incorporación al Servicio Territorial Auxiliar de Mujeres. Su papel en el Ejército reforzó la imagen de princesa comprometida con la causa nacional. Finalizada la guerra, Isabel se casó en 1947 con el príncipe Felipe de Grecia y Dinamarca, al que había conocido durante su estancia en la Marina Naval Británica.

Isabel II del Reino Unido: una reina cercana al pueblo 

En 1949, Jorge VI empezó a verse afectado por un cáncer de pulmón. La enfermedad agravó su estado hasta que falleció en su residencia de Sandringham House en la mañana del 6 de febrero de 1952. Isabel, que se enteró en una visita oficial a Kenia, heredaba la Corona en un período de dificultad. El final de la Segunda Guerra Mundial impulsó el declive del colonialismo y la desintegración del Imperio británico. Asimismo, la institución monárquica iba perdiendo protagonismo hasta adoptar un papel simbólico.

Pese a ello, Isabel II asumió el trono con la intención de acercar la monarquía al pueblo. Su coronación el 2 de junio de 1953 se convirtió en uno de los acontecimientos más seguidos de la historia del país: hasta 20 millones de británicos se agolparon en sus casas para presenciar la ceremonia en sus televisores. Esta exposición mediática, a la que el primer ministro Winston Churchill se oponía, convirtió a la reina en un símbolo de la renovación del país. Su figura contribuyó a liderar la traumática transición del Imperio británico a la Commonwealth, la organización que mantuvo los lazos económicos y culturales del Reino Unido con sus antiguas colonias. Como cabeza visible de la institución, Isabel emprendió numerosos viajes a estos territorios para reforzar esos vínculos.

Entre crisis políticas y escándalos familiares

Isabel II ha afrontado abundantes crisis políticas a lo largo de su reinado. Su primer conflicto institucional se produjo en 1956, cuando tuvo que designar a Harold Macmillan como primer ministro tras la dimisión de Anthony Eden. Aunque sus escasas prerrogativas le otorgan un papel político testimonial, Isabel intervino en 1965 para rechazar la independencia unilateral de Rodesia, actual Zimbabue, y para apoyar la repatriación de la Constitución canadiense en 1982. Durante sus siete décadas al frente del Palacio de Buckingham, la reina ha coincidido con más de una docena de jefes de Gobierno, entre ellos Margaret Thatcher, con quien tuvo una relación tortuosa en los años ochenta.

Los escándalos más sonados para Isabel II, sin embargo, han sido los de la familia real. Los años noventa fueron los más complicados desde el annus horribilis de 1992, como lo calificó la propia soberana. Las especulaciones sobre su fortuna, la separación de los príncipes Andrés y Ana y la exposición del romance entre el príncipe Carlos y Camilla Parker-Bowles dañaron su imagen. El punto más bajo se produjo en 1997 con la muerte de Diana de Gales, exesposa de Carlos, en un accidente de tráfico. La popularidad de Lady Di obligó a Isabel a reconocerla públicamente tras su muerte para rebajar la hostilidad contra la monarquía.

Las controversias en torno a la opacidad de su patrimonio y a los enredos familiares continúan presentes. Lo más reciente han sido las acusaciones de racismo dirigido a la esposa del príncipe Enrique, Meghan Markle, y la retirada de sus títulos militares al príncipe Andrés por denuncias de abuso sexual. Pese a todo, Isabel II no es solo la reina más longeva del Reino Unido, sino también la mejor valorada.

David Gómez

Guadalajara, 1999. Doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo por la URJC. Ciencias Políticas en la Università degli Studi di Firenze. Apasionado de la geopolítica, el deporte y el cine.

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